Luces de Emergencia

He mirado a la muerte a los ojos,
he tenido miedo y he conservado la calma.
El desafío ha sucedido a cámara lenta,
como el primer beso en los labios de tu amante:
instantes sin banda sonora, ni relatividad.

He sentido que no tenía una segunda oportunidad,
que he perdido las ocasiones y que otro me las arrebataría,
siendo consciente de todo y sin hacer nada para evitarlo.

Te he pensado la primera, la única,
te he mirado y no he alcanzado tus ojos, quizás nunca más.

Y quedan tantos motivos y el miedo es tan grande
que no puedo parar, vuelta de ciento ochenta grados
(otra vez y ahora no sobre mi eje) para avanzar.
He mirado a la muerte a los ojos
y me ha explicado que no hay dudas de mi amor.

Amor caduco

Una vez,
guardé una rosa –de enamorado– entre las páginas de un libro.
Guardé el libro, escondí los recuerdos y silencié toda relación con ello.

Al tiempo,
tropecé con la rosa –de enamorado– entre las páginas del libro.
Recuperé viejas sensaciones, abrí la ventana al sol y la rosa se pudrió.

Entonces,
entendí que si la rosa –de enamorado– en las páginas de aquel libro
no había podido resistir el paso del tiempo nuestro amor también era caduco.