Sin título -aún-

Sigo buscándote en mis sueños,
sigo perdiéndote como el humo,
Sigo olvidándome de ti cada amanecer,
sigo esperándote aquí… al filo de este abismo.*

Ya no puedo ni mirar los olivos con los mismos ojos,
todos me recuerdan lo que íbamos a hacer y no hicimos.
Ni siquiera he sido capaz de disfrutar de tu playa,
aquella donde solo rehúyo para pensar y llorar,
la misma donde una vez te sentí mía mientras mentías.
Me enseñaste a no confiar en las promesas, a saber
que por muy brillante que parezca la magia no es más que fantasía.

Y ahora cuando podría ser feliz, después de tantos meses,
me enfrento a la verdad: no soy feliz si quito las máscaras.
Y como el sudor que recorre mi piel bajo el sol de septiembre
me siento engorroso, sucio, bajuno y poco apetecible.
Como aquel al que las musas y la poesía abandonaron para irse lejos
me siento vacío, inútil, bajuno y poco apetecible.

Ya no puedo ni pensar, ni sé por qué hago las cosas que hago,
dejo la mente en blanco, sin recuerdos, para que no duela,
pero acaba ocurriendo y acabo viendo olivos junto al acantilado.

Al filo de este abismo… y al filo de este abismo te extraño… herido…*

*Versos de Siddharta, canción «Al filo»:

Pasífae

Y te he besado tantas veces en sueños,
que ya no sé si rocé tus labios durante la vigilia.

Solo me imagino huyendo, escapando de todo:
A la playa, ese recóndito lugar donde todo te-me recuerda.
Se fusionan imágenes de momentos no vividos
con recuerdos de otros cuerpos en otros lugares,
y en otros instantes donde (creía) era feliz.

En la Sal de Nuestras Bocas

El pasado 12 de abril, junto a varios miembros de Asociación di-fusión-a2, presentamos Sexo Oral, la tercera edición de la antología erótica de la asociación. Para mí fue algo nuevo el recitar poesía erótica, pero este fue uno de los poemas que recité…

Acabar de aterrizar los pies en el suelo
Y encontrarme con tus labios al instante.
No decirte que por miedo perdí segundos en el baño,
Ni el vértigo que me corre y me hace torpe.

Buscar ansioso tu lengua,
El calor de tu cuerpo, tus abrazos,
Y cobijarme en tu cuerpo.

Soñar que escapamos lejos, que nadie nos ve,
Descubrirnos en la playa, con una botella de champán.
Creer que me vas a hacer ya el amor, y ver que no.

Conocer nuestros cuerpos,
Dejar que la sal nos impregne los besos,
Y huir juntos hasta tu casa.

Acostarnos sobre el colchón a ras de suelo,
Desnudar nuestros cuerpos, pero no completos.
Re-conocerlos y masajearnos con aceite y esencias.

Atravesar el Portal de Jade con el tallo,
Presentir y ahogarme en tu marea alta,
Morirme una vez, y otra, y otra y la última.
Ser esencia vital en el florido campo de batalla.