¿Jugamos?

Te vi a hurtadillas, espiándote, como aquel que sabe hace lo que no debe, rompiendo las reglas del juego de desconocidos, queriéndome acercar a ti y seguir sin encontrar el valor para ello. Decirme que no lo hago por no quebrantar tu mutis o el silencio que inunda el vagón, la película que ponen solo se escucha por los auriculares y apenas quedamos ya gente dentro. Volver a mirarte entre los asientos, distinguir tu brazo, tu pelo castaño claro, tus uñas pintadas, y tu reloj blanco.

Ver también, en el asiento del pasillo, una mochila y un pañuelo atado a un lado. No recuerdo bien en qué estación te subiste, sé que fue después de Madrid, bastante después y has aguantado muchas más. Si no fuese por la mochila dudaría que fueses peregrina, pero aún no sé si serás parte de mi Camino o te bajarás en Santiago, Sarria ya ha pasado. Pero bueno, es algo que solo el fin del Camino me dirá.

Y, al final, solo una pregunta: ¿Por qué siempre acepto aquellos juegos donde las reglas están dictadas de forma que me toca perder desde el principio?

Error

Querido Recuerdo Imborrable, Querida Herida Incurable:
Te echo de menos. No puedo pedirte nada, lo sé, no puedo juzgarte por tu desprecio ahora, la culpa fue mía, sólo mía.

Aquella tarde decidí alejarme de ti, no sabía qué quería hacer con mi vida, qué era lo que buscaba, ni qué era lo que necesitaba: imaginé que estar lejos de ti ayudaría a recuperar el rumbo de mi vida, ingenuo. Del día a la mañana te hice creer, me hice ver, que todo había terminado entre los dos. No era verdad. Te engañé, intenté sentir el cuerpo de otras mujeres en las frías noches, pensé eso ayudaría a dilucidar el camino. Pero sólo nos hizo daño.

Yo no recuperé aquel destino olvidado, no regresé a aquel tiempo de felicidad: sólo dolor y angustia es lo que llegaba a sentir cada noche: imagino igual que tú. Y ahora te busco y no te veo: tú eras mi felicidad, y tampoco lo vi. Ahora no encuentro tus brazos abiertos, y sé no puedo pedírtelos, lo sé, rompí aquella promesa, no la volveré a nombrar para no reavivar más la llaga. Lo siento, yo no quise hacerte daño, no quise huir.