El Collar de La Soledad

Ella cerró los ojos un momento, y mientras le seguía se dijo:
«Si he de llorar, que mis lágrimas sean por lo que he hecho,
y no porque haya perdido la oportunidad de hacerlo”.

En La Oscuridad de La Noche

Con sólo una palabra de tus labios te habría besado,
Si sólo hubieses sido capaz de entender mi mirada
Te habría amado bajo el manto de las estrellas,
Si sólo hubiese sido capaz de hablarte con mis ojos
Habríamos sido dos cuerpos unidos en un solo sentimiento.

Jamás llegué a sentir esa fuerza en mi interior,
Y sé que no la volveré a vivir: nada será igual después de ti.
Fuego por dentro, pasión desgarradora y movimientos de mimo:
Tocarte sólo con la mirada, moverme suave sin agitar el aire,
Flotar sobre tu olor sin estar a tu lado, sin saber distinguirlo.

Y ahora, ha pasado tanto tiempo que no entiendo
Cómo puedo echarte de menos si nunca te tuve.
No entiendo cómo se puede amar a un fantasma que no existió.
Los errores que se representan cada noche en mi cama,
Me narran todo lo que no fue, lo que nunca será…

Y aunque duerma con ellos, me levanto solo, sin ti.

Las sábanas no son ese escudo que de pequeños creímos,
No nos protegen de todo el dolor, ni de todos los miedos…
Los fallos nos dejan solos, ni quiera ellos nos acompañan.
Como aquel atardecer que de no haber existido aún sería feliz.

Y sin embargo, sigo sin entenderlo, sigo sin entender
Cómo a pesar de creer tenerlo todo me sigues faltando tú.
Sigo sin comprender cómo aquella felicidad que pudo ser plena no lo fue.
Dejé que tú lo hicieras todo, sabiendo que así tal vez
El sueño jamás llegaría a existir, y el Collar de la Soledad
Sería mi nueva realidad.

Ella le pidió un sueño

Y él le regaló una realidad.
A partir de ese día le perdió para siempre.
{Maram al-Marsi}

El pasado 21 de diciembre tuve el placer de colaborar con Asociación di-fusión-a2 en la presentación del libro La Mirada de Hoy en la sala Casarte Azul de Vélez Málaga junto a varios compañeros de la misma, en este video os dejo el momento donde recité mi poema «Ella le pidió un sueño«.

¿Cómo decir a un niño que su sonrisa tiene precio?
¿Cómo hacerle entender que su felicidad es una entelequia?
¿Cómo explicarle que sus sueños no se cumplirán?
¿Cómo contarle, sin llorar, que no tienes hambre, que coma él?
¿Cómo aclararle que no debe pedir la comida de sus amigos para mí?

¿Acaso puedo robarle la inocencia como ellos robaron mi dignidad?
¿Acaso su cabecita, infantil, entenderá que hay gente mala?
¿Acaso comprenderá las magnitudes del desempleo, de la estanflación?
¿Acaso llegará una navidad donde sus ojitos no lloren, no supliquen?

Lo peor de esta crisis no está en las calles, está en los ojos de un niño,
Lo peor no es la impunidad de Don Dinero, sino la desesperanza,
Lo peor no fue estudiar Economía, sino entender lo lejos de la salvación.

Regusto extraño el comprender cómo los más ricos, no los mejores,
Disponen de nuestros sueños, de los de tus hijos (los míos ya no tienen).
Regusto extraño al comprender que están por encima de las personas,
Que para ellos: especuladores, bancarios, economistas (como yo) no hay reglas.
Regusto extraño si comprendes que mientras se llenan sus bolsillos,
A ti sólo te queda ir al marroquinero, para hacer otro hueco al cinto (regalo de tu padre).

¿Merecen sus sueños nuestro silencio?
¿Merecen nuestros sueños nuestro silencio?