Reto Poember 2020 – V

Nos vamos acercando al final del reto #Poember de @RojoBosque. Aunque realmente en mi cuenta de Instagram ya hace un par de días que se acabó. Os dejo con las cinco palabras del 21 al 25 de noviembre.

DESCUBRIMIENTOS
Echo la vista atrás, una vez más,
y van tantas como fantasmas derrotados.
Más de ocho decenas de palabras,
versos que nunca hubiesen nacido,
descubrimientos en momentos de la infancia
casi olvidados.
Partes de los recuerdos nunca vividos.
Miedos que nunca verían la luz,
que jamás sanarían fuera de estos versos.

GENTE
Tenías algo distinto al resto de la gente,
algo especial,
podría haberme enamorado de ello.
Hubiese sido lo sencillo.
Aunque tú nunca fuiste de simplezas,
estabas llena de contradicciones,
de lejos parecías tan feliz como desolada,
cargabas sobre tu espalda un universo.
Elegimos enamoramos a destiempo,
lo suficiente para que acabara mal,
como una carga que no supimos compartir.

ATLAS
Pienso en el castigo del Titán,
¿Quién no podría soportar el peso del mundo
por un instante más junto a la persona amada?
¿Quién no se cambiaría por Atlas si de ello dependiera su felicidad?

ELEFANTES
Quizá
Aníbal no hubiese sido tan temido sin sus elefantes,
todos tenemos miedo a lo desconocido.
Esa sensación que te ahoga el pecho,
que te impide respirar,
pone en alerta tus sentidos,
dilata tus pupilas,
y te hace sudar.
Tal vez el miedo no diste demasiado del amor.

SECA
Los ojos morados,
la cara magullada,
el pitido en el oído,
el labio roto,
la sangre seca,
sus amenazas,
el miedo a pedir ayuda,
no ser capaz de entenderlo,
no es más fuerte que la ley.

¿Quo Vadis?

Camino Zamora

En los últimos días, e incluso semanas, he pensado mucho en todo el pasado y el futuro, no he llegado a ninguna conclusión que me aporte todas las respuestas que quería. Es cierto que, estos días han sido duros: problemas y agobios de todo tipo, y de todas las magnitudes. Y he vuelto a pensar en esa tierra llena de magia que está al norte de España, y que tantas y tantas almas han recorrido: el Camino de Santiago. La morriña le está pidiendo a mi alma que vuelva a pisarlas una vez más. Y me apetecía escribir sobre él.

Puedo decir sin miedo a equivocarme, porque es una sensación que he compartido con más peregrinos y todos hemos dicho lo mismo, que allí se vive el presente. Aquí recojo palabras de Juan, otro compañero peregrino enamorado del Camino y de su tierra, Galicia (podéis encontrarlo en: www.galicias.com):
…cuando estoy en el Camino tengo la sensación de vivir continuamente en presente, sin darle vueltas al pasado ni al futuro, disfrutando intensamente del momento en que me encuentro.

A él lo conocí en mi primer viaje, y según hablamos hace poco estas palabras podrían haber sido escritas poco después de habernos conocido, y de separarnos. Y es exactamente lo que se siente al estar en el Camino, y la forma que deberíamos vivir: “continuamente en presente”. Seguramente, ninguno de los que estéis leyendo estas letras podrá negarme que en estos momentos haya algún hecho de su pasado, algún “error” o alguna decisión que desearía no haber tomado. O, peor aún, llegar a preocuparnos por un futuro incierto, por cosas que tal vez jamás lleguen a suceder, o por el camino al que nos llevará aquella decisión que tomamos el otro día.

Sin embargo, en el Camino y, de nuevo, en palabras de Juan: Descubrimos que existe el dedo meñique del pie izquierdo y que es fundamental… pues si llevamos en él una pequeña ampolla ese dedo se convierte en el punto más importante del universo… Y así vamos descubriendo nuestro cuerpo, sintiéndolo… y esto nos trae al presente, al aquí y ahora… Ésa es la magia que nos falta en nuestra vida diaria, el sentirnos dueños de nuestro presente, el comprender que es sólo ese momento el que podemos cambiar y en el que debemos actuar. Allí llegamos a comprenderlo, aquí no somos conscientes de ello: la realidad nos nubla el presente y sólo nos deja ver las preocupaciones.

Debemos entender que la vida puede cambiar en un solo segundo, que de nada nos sirve pensar en qué ocurrirá en cinco años, tres meses o dos días porque es incierto. Debemos alcanzar a ver que éste presente es lo único que tenemos y sobre lo único que podemos actuar, el pasado sólo son viejos recuerdos que nos apoyarán cuando lo necesitemos, pero nada más, no podemos preocuparnos por ellos. Debemos ser peregrinos.

La vida es demasiado corta como para perder el tiempo echándote a llorar,
La vida es suficientemente larga como para no quererlo intentar una vez más;
Debes tomar tus decisiones, sin mirar atrás, sin arrepentirte “Jamás”
{Dispuesto a Seguir; Dragonfly}