La Edad de Cristo

Supongo que será por un poco de vergüenza, o por alguna manía que he ido adquiriendo a lo largo de los años, y ya, con la edad de Cristo es difícil de cambiar, pero, una vez doy por finalizado (en el proceso de creación le doy mil lecturas) algún texto no suelo volver a releerlo salvo para buscar las erratas y errores, o cambiar algunas frases. Esto tiene dos inconvenientes principales: el primero, que termino completando pocos escritos; y el segundo, que cuando publico algo, a veces, tiene demasiados errores y dista mucho de lo que podría ser.

Imagino que, por eso, y también por algo que nadie puede negar: las prioridades cambian. Para todos sin excepción. Y, ahora mismo soy consciente de que siempre vuelvo y hago referencia a una vieja amiga que también hace ya demasiados años que cambiaron sus prioridades. Ella escribió algo que he sentido en mi piel varias veces con esta web.

En la vida, nos guste o no, hay que priorizar, y nuestras prioridades, salvo contadas excepciones, van cambiando, lo cual no quiere decir que algo que antes era prioritario haya dejado de importarnos o que nos importe menos, simplemente otra cosa ha pasado a ser más importante, más necesaria o más urgente.

{EnLaOscuridadDeLaNoche}

Y, por eso, porque llegó la edad adulta, porque mis prioridades cambiaron, porque mi vida cambió, porque LaDulcePena desapareció… por todo ello cada vez escribo menos, pero me niego a dejarlo todo en el olvido. Me niego a que, con los años, apenas recuerde lo que fueron los blogs y los comienzos de esta web y se acabe muriendo.

Por otro lado, este año que estamos viviendo está siendo demasiado duro para todos. Muchos de nosotros tendremos a alguien que haya sufrido, o esté sufriendo, las consecuencias del coronavirus, e incluso, por desgracia, haber vivido alguna pérdida. Todos hemos pasado unos meses muy difíciles e inesperados en el confinamiento, sin poder salir, sin poder estar con las personas que nos importan y sin poder disfrutar como nos hubiese gustado y ahora estamos viendo cómo todo vuelve hacia atrás deshaciendo el camino recorrido. Incluso puede que, a causa de la COVID-19, hayas pospuesto eventos que llevábamos tiempo soñando y que este año era su momento y tengamos que haberlos retrasado un año más, o incluso dejado de hacer viajes y de salir una vez que terminó el confinamiento.

Pero también, por qué negarlo, hemos disfrutado más de la cultura, hemos leído más libros, seguramente electrónicos, e incluso puede que hayamos vistos más conciertos, de otra forma, en la calidez del hogar, aunque conciertos, al fin y al cabo, y hayamos visto más películas y cine.

Y fue en alguno de esos días, en casa, en los que todo era igual al anterior, teletrabajando, cuando por las noches me uní a ese movimiento de autores de compartir sus obras por las redes sociales y comencé a subir viejas entradas en mi Instragram. Y, otra noche, hablando con mi novia sobre mis primeros libros y la dificultad, o prácticamente imposibilidad, de encontrarlos comentamos la opción de volver a editarlos. Y, es cierto que, desde aquel diciembre de 2009 ha pasado ya demasiado tiempo y todo ha cambiado mucho. Por eso pensé que la mejor opción, y la más acorde con la realidad que estamos viviendo, es reeditarlos en formato digital. A partir de hoy puedes conseguir mi primer libro, Un Sueño Cumplido, reeditado desde el siguiente enlace.

Además, como con el resto, he creado una página específica para explicarlo todo detalladamente (lo tienes en el menú superior o desde aquí). A modo de resumen, los cambios de esta reedición, además de corregirlo y eliminar las faltas de ortografía, han sido que he querido recuperar varios relatos y poemas. Cuatro de ellos los he recuperado de la tanda que en su día formaría parte de la edición original pero que finalmente no fueron escogidos, otros tres fueron publicados por primera vez aquí en la web. Y, a dos de los relatos originales les he ampliado el final de la historia en base a lo que escribí poco después de publicar el libro. Todo para hacer que disfrutes de esta reedición.

Por otra parte, no puedo negar que esto es un proyecto a medio plazo y que sólo acaba de comenzar. Quiero reeditar, por lo menos, también El Rincón, revisado y corregido en papel y en formato digital. Algo similar a lo que hice con el Tawq al-Ūaḥda y El Collar de La Soledad. Pero no puedo negar, que aún y todavía me da mucho miedo enfrentarme a El Rincón de Los Vencidos; como decía al principio, no lo he vuelto a releer completo desde que lo corregí en la primavera de 2011. Tengo un recuerdo muy especial de él, recibí uno de los mejores correos-críticas de alguien inesperado gracias a él. Algo que nunca hubiese imaginado. Y, este verano mientras preparaba la reedición de Un Sueño Cumplido he estado realizando las primeras pruebas de la maquetación de la novela y me he encontrado con algunos pasajes y partes que no recordaba y no he podido evitar sonreír. Ojalá esté disponible muy pronto.

Otra parte que me da miedo revisar es el apartado de Mis Memorias del Tawq, aquella sección que hablaba de lo que fue mi primer Camino de Santiago, por la Vía de la Plata (de Zamora a Santiago de Compostela), pero, como es imposible conseguir el libro física y digitalmente, y ya está reeditado sin esta parte, mi intención ahora mismo es revisarla para publicarla aquí directamente.

Pero, por ahora, hoy, en el día de mi trigésimo tercer cumpleaños, habiendo superado un miedo mayor al folio en blanco: el miedo de enfrentarme a lo que una vez había escrito, os dejo con la nueva edición de Un Sueño Cumplido, por menos de un euro. Puedes comprarlo desde aquí.

Cinco años

Hoy hace cinco años que publicaba mi primera entrada, con aquello de:

Desde hace mucho tiempo, cuando hice el cambio de blogs –de El Rincón de Los Vencidos a La Piel de Una Promesa–, venía pensando en una página más personal, en un dominio propio. Y, el pasado 18 de septiembre adquirí el dominio. Y hoy, 29, nace este sueño en su máximo esplendor. Otro gran sueño cumplido; y aún quedan muchos por llegar. La elección del dominio está clara, además (gracias al consejo de un lector), fue como me presenté en mi último libro: José Miguel Valverde.

Y, en un día como hoy, me apetecía hacer un breve resumen de todo este tiempo. Recuerdo aquellos días con una ilusión especial tras un tiempo, más o menos extenso, en el que me mantuve en silencio comenzaba una nueva etapa. Ahora, recién cumplida la treintena también comienza una etapa. Ahora también llevo un tiempo sin escribir demasiado, tengo algunos poemas a medio terminar esperando la inspiración para poder completar por fin mi próximo poemario, Recuerdos de Tu Soledad.

Los primeros meses de la página fueron de cambio, de cambios personales que me llevaron a escribir ríos y ríos de tinta durante varios trimestres más. Al fin y al cabo, siempre he escrito más cuando estoy triste. También fue la primera vez que publiqué textos en antologías y que comencé a hacer recitales más frecuentemente. Ahora, escribiendo estos párrafos me encuentro con otra entrada donde hablo de los retos…. porque el reto no está en poder ganar al gigante, sino en poder superar el miedo a enfrentarse con él.

Dos años y medio después volví a encontrar la estabilidad personal, que llegó sin esperarla en medio de un viaje, uno de esos a los que me había aficionado en esos meses, y después mucho más pero ya sí, acompañado. Y, como comentara también hace dos años, al encontrar esa armonía y felicidad mis versos fueron quedando algo más mudos y guardándose en privado para disfrutarlos, aunque poco a poco siento como vuelven a despertar gracias al calor de ese amor. Y, a todos los que habéis estado ahí desde el principio, los que me habéis acompañado sólo un tiempo, y los que llegaréis, gracias, muchas gracias por hacerlo posible y por todo lo que aún está por llegar. Pero, como escribí hace unos días:

No me gusta pensar en el futuro.
Aprendí hace ya algún tiempo que no se deben
hacer castillos de arena en el aire que está por llegar.
Supongo que es por eso por lo que he intentado
vivir nuestra relación día a día
sin pensar ni centrarme en lo que llegaría mañana,
intentando no preocuparme por lo bueno ni lo malo.

Feliç Aniversari, Fadeta

Cada vez que pienso en cómo nos conocimos sólo se me viene una palabra a la mente, azar. Porque en el fondo, Barcelona y Málaga están bastante lejos cómo para que nuestras vidas se cruzaran de otra forma…

Sí, seamos claros: el haberte conocido -y que cambiaras mi vida- fue fruto de una serie de casualidades que difícilmente lo habría podido imaginar varias semanas antes de hacerlo. Desde entonces me has acompañado y te he ido conociendo más, y este es el segundo cumpleaños que puedo compartir a tu lado, que en proporción son muy pocos pero me han bastado para admirarte, porque como dijo Bertolt Brecht, «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles«. Tú, fadeta maca, para mí y para muchas personas que están a tu lado y te aprecian, eres una de las imprescindibles. Gracias por no desistir nunca en tu empeño.

Por eso hoy, de esta forma atemporal, y después de haberlo hecho antes de otras formas, o incluso algunos días previos de más y quién sabe si también algunos días después, quería felicitarte. Volia desitjar-te un feliç aniversari i que totes el teus somnis es facin realitat. No sé si alguna vez podré hacer algo para sorprenderte o hacerte sonreír, pero lo voy intentando y también el no desistir. Te quiero muchísimo y te deseo lo mejor, desde aquí, desde todos los rincones del universo, mucha suerte y felicidad en este nuevo año que empiezas a recorrer, no olvides nunca que siempre tendrás mi mano para sujetarte si lo necesitas y mi abrazo para darte el calor que haga falta. T’estimo moltissim, Mireia, te amo.

¿Y sabes qué? Lo mejor de todo este tiempo ha sido el poder estar a tu lado y compartir tus sonrisas, y ver como poco a poco vas alcanzando y logrando superar más metas y proyectos, y por supuesto los que aún quedan por superar. Lo mejor es verte alcanzar sueños, llevarte a tierras lejanas en las que sólo habitan las hadas y sentirte disfrutar como una niña pequeña. Lo mejor es poder tocarte para, sin que lo esperes, besarte, susurrarte  o abrazarte muy fuerte contra mi pecho. Me gustaría poder seguir compartiendo todos estos momentos contigo, pero sobretodo deseo y anhelo estar ayudándote a hacerlos realidad. Se muy feliz siempre.

Te dejo estos versos que una vez te escribí, también para un aniversario…

Besos Prometidos

Desde el principio la luna nos ha acompañado,
comenzó en marzo, en tierras cercanas a estas
con una locura, una propuesta: un viaje para conocernos.
Pero Barcelona mediante, fue escala necesaria.

Aeropuerto, estación de tren con más miedos que besos;
y hoteles convertidos en bosques de meigas i fadas
donde perderse de las miradas del mundo y fundirnos
en un beso que despierte la magia que brota dentro de nosotros.

Sabores de despedidas que no se calman con abrazos,
llegadas a otras estaciones de tren desconocidas,
carteles improvisados que no hacen falta porque no queda nadie.
Paseos nocturnos, promesas de volver que hoy se cumplen.

Locuras lanzadas, aceptadas sin pensar, por buscar más meigas,
en sus tierras, donde habita la magia, sueños bajo el ala de un hada.
Misterios sin comprender en callejuelas del sur.
Paseos nocturnos junto al mar y sueños no imaginados.

Despertares a los pies de la escalera esperando, a la amada,
mas kilómetros por un beso fugaz y una mirada cautiva,
en la torre de un castillo, destino sorpresa, preparación.
Viaje en el tiempo hasta la era de los castillos
habitar en ellos, en el medio de la nada, lejos de la mente.

Juego de números, medias aritméticas y lunas menguantes,
promesas realizadas sobre las llamas de un fuego incipiente,
terminadas en la playa contemplando un nacimiento común,
a las orillas del Mediterráneo, el mismo mar que nos une.

Destinos lejanos, proyectos que se escapan y no se comprenden,
sueño cumplido, tierra de pictos, castillos y más hadas.
Más kilómetros por un beso fugaz y una mirada cautiva,
con una locura, una propuesta: un viaje para intimarnos.
Extremos y cambios, frío y calor, norte y sur, piedras y arena.

Regalos vence miedos desde las alturas, desde el tiempo,
desde la velocidad y la distancia. Compartir más que un día,
habituarse a esperar y pasear, arrutinarse y disfrutar de ello.

Voces compartidas, saludos desde balcones andaluces,
poemas dedicados con sabor a chocolate, y a muchas horas,
breves paseos a caballo y norias que de tan despacio dan miedo.
Tan pausadas que permiten llegar a las estaciones de tren,
para volver a compartir miradas, noches y rutinas de películas.

Cenas que permiten un invitado sorpresa, un hada come poco,
pero cautiva con su elegancia, su belleza y su mirada…
Tiempo de paseos nocturnos junto al mar y sueños no imaginados.

Mares que desembarcan en noches de invierno, en padres e hijas,
que prosiguen su estado y se transforman en nieve, y risas.
Sueños cumplidos, locuras imposibles, castillos a los que volver.
Sorpresas con sorpresas dentro de ellas, puentes romanos islámicos.
Despedidas que no quisiera nombrar jamás, manos entrelazadas.

Reinterpretación de recuerdos, cruce de miradas en el abrazo,
música que enlaza con la luna que nos acompañó la primera vez,
Paseos nocturnos, promesas de volver que hoy se cumplen…