Abnegación

Era primavera. El tiempo había pasado demasiado rápido, y con él se había llevado el frío y acercado la calor. Pero no ese calor que él ansiaba. Un abrazo, con eso tenía suficiente: ¿era tanto pedir? Quizá sí.Ansiaba rozar su cuerpo, pero no podía. Estaba demasiado lejos, le dejó escapar: le ayudó a huir. Fue una decisión dura, ¿amarrar al ser que amas? ¿Empujarle hasta dónde sólo quede el recuerdo? ¿Dejar que sea feliz lejos de ti? Por supuesto, lo merecía. Hizo todo lo que pudo, se enfrentó a sus miedos y sus prejuicios. Se abrazaron, se besaron, y se despidieron. No lloró, aquella vez no. Ni sintió frío, entonces no: abnegación. Sacrifico por los demás, fue lo único que sintió.

Recordó aquel momento y sonrió. Supo también lo estaba haciendo en ese instante desde la distancia que una vez unió a aquellos cuerpos. Desde el calor de un abrazo…

Recuerda Que La Rosa

Una rosa he de buscar para vos.
Bajaré a El Jardín de La Niebla
Y surcaré sus tierras, palideceré su bruma,
Encontraré mi alma, encontraré tu aura.

El paisaje es tan desolador como mi soledad,
Apenas logro entender que aquí yazca una flor.
El territorio que alcanzo divisar frente a mis ojos
No concuerda con el que mi piel siente…

Sólo arena: la cálida arena del infierno me rodea,
Mas mi alma siente un frío inaudito, como en Siberia.
Vago sin andar, camino sin avanzar,
Miro sin ver, y allá está ella: Mi Rosa, Tu Rosa.

Rosa Negra frágil y quebrada cual cristal puro,
En mis manos pude reunir sus trozos,
En mis dedos, clavarme sus espinas envenenadas.

Derramar mi sangre sobre los pétalos quemados de frío,
Mis lágrimas sobre las heridas de las espinas,
Y mi vida en esa rosa negra, ya tornada color fuego.

Mi cuerpo morará en este triste frío Jardín de La Niebla,
Mas mi alma presta y rauda, otorgará la rosa de mi muerte
A tu cuerpo, para que vos, me recordéis.