Poember 2019 (Segunda Semana)

Seguimos con el reto #Poember de @RojoBosque, y subiendo diariamente a Instagram. Las palabras y poemas de la segunda semana fueron:

Paracaídas
¿Cuántas veces hubieras saltado
de haber sabido
que no tenías paracaídas?
Es más fácil saltar al vacío
si sabes que alguien te salvará.

Amarillo
Hay una imagen que se repite en mi cabeza intensamente,
un vasto campo amarillo de cereales segados, antaño por hoces y ahora, por tractores.
Cereales, trigo o cebada, que poco antes disfrutaban en sus tallos de los antecios secos,
previo a ello, en sus tallos verdes corría la savia, y más y más atrás tan sólo semilla…
Y me asusto por el paso del tiempo tan fugaz que solo puedo quedarme inerte y amarillo.

Espejo
Nunca me ha gustado mirarme en el espejo,
siempre que he de hacerlo hay un adjetivo entre ambos.
Miedoso de pequeño a aquel monstruo que pudiera aparecer,
acomplejado de joven por todo lo que no (me) gustaba,
huidizo ahora por las reminiscencias que dejó el pasado.
Apenas sé decirte el color de mis ojos por lo fugaz de las miradas.

Pupila
Ha pasado tanto tiempo que de nada sirve recordarlo,
de nada sirve volver al pasado.
Sin embargo, en mi cabeza resuenan tus palabras,
nos la decíamos en aquel parking, en aquel coche, en aquellos besos…
Mientras, como un mantra una y otra vez pienso en aquel actor americano
en aquella serie diciendo hacia donde se miraba al mentir…
Y recuerdo mi inocencia y tus ojos,
tu pupila siempre viró hacia la derecha.

Circo
Me llamaban el niño feliz porque no dejaba de sonreír,
pero de niño sólo fui una vez al circo,
y no me gustó.
Tuve miedo y no reí,
pensé que jamas podría ser un payaso.
Y ahora me derrito cada vez que me lo dices.

Lloró
No recuerdo la primera vez que la vi llorar,
pero sí que lloró con rabia y desesperanza,
que la calmé con un abrazo y el beso que nos unió.
Las lágrimas son señal de soledad.

Cabellos
Cuenta la leyenda que los cabellos de Medusa podían petrificar a quien osara mirarla,
Mas a ti no te hicieron falta aquella tarde, bastó con una pregunta,
Si éramos como ellos.
Me paré, helé, petrifiqué, dejé de respirar, pensaba que era el fin y te perdía…
Te contesté que no, pensando por dentro que sí,
que por supuesto que sí,
estaba deseoso por estar a tu lado pero no quería ver cómo te alejabas.
Y míranos ahora, ambos queríamos que la respuesta fuese sí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.