El Final del Camino

Cuando llegas al final del Camino te das cuenta de que el final no es este. Sólo es el comienzo de algo nuevo.
Llega el momento de la despedida, de separarse de las personas que te acompañaron durante el viaje. No es fácil. Con el tiempo recordarás las huellas que te dejaron, con sus palabras y sus actos.
El Camino te dice que la vida es un misterio y que ocurra lo que ocurra debes saber que nada termina y que todo vuelve a empezar.

{palabras de Roberto, en la introducción del capítulo 5 de «3 Caminos»}
Cruz de Ferro, 2011
Poste soporte de la Cruz de Hierro y bastón natural

Aquellos que lleváis más tiempo siguiendo la web, o que me conocéis, sabéis que una de mis grandes pasiones (si no la más grande) es el Camino (así, en mayúsculas). Lo he podido hacer en cuatro ocasiones, en los veranos del 2011 al 2014, el tatuaje que me hice al aprobar el ROAC es la Cruz de Santiago, aparece en mi novela (El Rincón de Los Vencidos), he escrito varios textos y relatos inspirados en él, aparezco en un programa de radio también, he visto varias películas y leído libros basados en el Camino… Y, de todas las ocasiones me traje buenos recuerdos y grandes experiencias, pero tampoco puedo negar, ni ocultarme a mí mismo, que, de todas, las que más me marcaron fueron la primera (Vía de la Plata) y la tercera (Camino Primitivo), fueron las más largas y las más especiales. De hecho, hoy en día, con los únicos comperegrinos con los que mantengo algún tipo de relación son con compañeros de esos dos Caminos.

El primer año fue especial porque me fui sin saber prácticamente nada del Camino de Santiago. Cogí la mochila desconociendo cómo funcionaba realmente aquello y qué tipo de pueblos, lugares o experiencias me encontraría. Había consultado algunas web-guías online, tenía un par de páginas impresas de la primera y segunda etapa (que aún hoy tras más de 400 kilómetros conservo junto a mi primera Compostela y su credencial). Por aquel entonces tenía 23 años, acaban de contratarme en mi primer trabajo tras las prácticas y estaba eufórico por, por fin, poder hacer el Camino. Tenía más ilusión que preparación física, pero aquella vez con aquello, y unas botas nuevas que hicieron algo de daño, bastó. Hice un buen grupo de amigos, congeniamos entre unos cuántos, nos separamos y volvimos a encontrarnos. Como creo recordar haber escuchado en la película “Tres en el Camino”: “los caminos se separan y vuelven a encontrarse dentro y fuera del Camino”.

Ahora, estos días se ha estrenado en Amazon Prime Video la serie “3 Caminos”, mostrando el camino de los sueños, de los sueños rotos y de la aceptación. Y, como no podía ser de otro modo, un poco con ese ansía de volver a sentir el Camino que me está llevando a tener a mi pareja algo desesperada de tanto hablarle de aquello y de ver películas y documentales nos lanzamos a verla, y comentarla en la cama. Por otro lado, también pretendo que sea un aliciente para, aprovechando que este año es jacobeo poder estar allí el día de Santiago, si la pandemia lo permite, y ya que el año pasado tampoco pude retomar la peregrinación, aprovecharlo y hacer un Camino con ella. Será la primera vez que no salgo solo desde Málaga.

Pero, volviendo a la serie, que nos la hemos visto en un día prácticamente porque es relativamente corta, algo menos de ocho horas, aunque si se ve en español hay algunos momentos del doblaje donde pierde un poco. Aunque como he leído mientras escribía estas palabras por internet, los personajes al ser de diferentes nacionalidades se relacionan entre ellos en inglés que no deja de ser un idioma universal y una forma de comunicarse y entenderse, de compartir el Camino, al fin y al cabo. En lo que sí hemos estado de acuerdo, tanto ella como yo, es que la duración de “3 Caminos” es la adecuada, podría alargarse mucho más la historia, podrían contar todo lo que pasa en sus vidas fuera del propio Camino, pero al final se perdería el encanto, se rompería la esencia… se rompería la magia. Y, lo que personalmente he agradecido sobremanera eran las distintas reflexiones y pensamientos que los distintos protagonistas expresaban a modo de voz en off al comienzo de cada capítulo (entre ellas las palabras de Roberto que acompañan el texto).

La semana pasada, mientras subíamos al campo a ver a mis padres, en la radio del coche escuchando “No es un día cualquiera”, Carles Mesa estaba entrevistando a Verónica Echegui, que hace de Raquel en la serie, ella decía que, en palabras del director de la serie, había “planos mirada de Dios, planos inmensos del paisaje en los que ves hormiguitas caminando”. Realmente para mí esa es una definición bastante acertada de la serie, porque las localizaciones y la imagen son impresionantes y, si has sido peregrino te traerán viejas emociones y recuerdos, y si no lo has sido no podrás más que enamorarte -si no lo estás ya- del norte de España y Galicia.

Durante la serie, uno de los puntos de referencia donde los protagonistas experimentan una serie de catarsis, es la Cruz de Ferro, según la tradición se ha de portar una piedra desde tu casa y dejarla a los pies de la cruz para liberarte y dejar ese peso atrás. Fue a mediados del agosto de 2011 cuando yo pasé por allí y, realmente en estos momentos no recuerdo bien qué fue lo que pensé cuando dejé aquel cayado improvisado que me había encontrado en un tramo de la tercera etapa “alternativa” en la que vadeamos el río Tera. Lo que sí recuerdo de aquel día y de aquel momento es esa catarsis, esa liberación al dejar el bastón junto a los pies de la cruz, cerrar los ojos y respirar más liviano para emprender el descenso.

Y, ahora que estoy tan “cerca” de volver a sentir el Camino en mis pies, de volver a formar parte de esa magia, tengo miedo, porque como reza la canción de Sabina “al lugar donde has sido feliz no deberías tratar de volver”. Tengo mucho miedo a que no sea como lo recuerdo. Siempre me he ido sin smartphone, me he ido con un viejo móvil que sólo servía para llamar y enviar mensajes de texto y que siempre iba apagado para desconectar de todo el mundo que no fuese peregrino, y ahora dudo que eso fuese posible porque también pierdes momentos especiales, pero allí se ha de vivir el momento, al menos para mí es así.

Me asusta encontrarme otro grupo, de coincidir, de volver a compartir y de que llegue el momento de la despedida, la separación… o como he dicho alguna vez, la vuelta a la realidad. Me aterraría volver a compartir el Camino con viejos comperegrinos a los que echo de menos por el temor a que, tras tanto tiempo, no todo fuese igual. Quizá mejor o quizás peor pero distinto. Tengo miedo, aunque por otro lado me apetece volver a encontrarme con ellos, volver a compartir una ración de pulpo en Melide o una cena con vino en Finisterra. Me preocupa una posible lesión, que dé un traspiés en alguna cuesta que el Camino se acabe abruptamente sin encontrar aquello que estaba esperándome. Me aterra que el tiempo haya pulido y cambiado el recuerdo, en palabras de Rafael Reig: “Sólo el olvido protege la verdad de lo vivido”. Y es que, al fin y al cabo, sigo siendo un niño pequeño que empieza a entender que hasta los mejores trucos de magia tienen su fin.

Reto Poember 2020 – VI

Como cantaba Medina Azahara, todo tiene su fin, y el reto del #Poember de @RojoBosque de este 2020 también lo ha hecho. Os traigo los últimos cinco poemas, y ya sabéis, estos y más están en mi Instagram. Gracias por compartirlos y leer.

AZUL
Hay una palabra que se me está atragantando,
representa al que siempre fue mi color favorito,
va marcando mi piel por la falta de oxígeno,
poco a poco, paso a paso como un pequeño río.
Tal vez sea por eso por lo que los ingleses
la utilizan para referirse a la tristeza,
o quizá sea por la canción de aquel cántente brasileño
pero hoy me siento como su gato, triste y azul.

DESPACIO
Si se pudiese viajar en el tiempo
tengo claro qué le diría a mi pasado.
Que no se preocupe por ir despacio,
que no tenga prisas aunque sea el último,
que todo llega hasta lo que cree que no,
que haga aquello que le hiciese feliz,
que no le importe las risas de los demás,
que si ha de llorar, que lo haga sin miedo.
Porque a pesar de todo llegará el día en que sea feliz.

BUITRE
He de aprender,
aunque cueste,
a dejar de alimentar al buitre de mis recuerdos.

TINTA
Desde hace ya algunos años
la tinta forma parte de mi piel,
tras una promesa a mí mismo.
Una promesa me llevó a ser quién soy.
Y a veces me pregunto qué hubiese ocurrido,
dónde estaría o quién sería,
si aquella aguja impregnada de negro
nunca hubiese tenido que traspasar mi piel.

CASTILLO
Para terminar solo queda pedir un deseo,
construir un castillo, pero no de piedra.
Sino una fortaleza que nos proteja,
dondequiera que estemos,
donde no quepa el miedo ni la desdicha,
hasta que todo este mal sueño se esfume.

Reto Poember 2020 – V

Nos vamos acercando al final del reto #Poember de @RojoBosque. Aunque realmente en mi cuenta de Instagram ya hace un par de días que se acabó. Os dejo con las cinco palabras del 21 al 25 de noviembre.

DESCUBRIMIENTOS
Echo la vista atrás, una vez más,
y van tantas como fantasmas derrotados.
Más de ocho decenas de palabras,
versos que nunca hubiesen nacido,
descubrimientos en momentos de la infancia
casi olvidados.
Partes de los recuerdos nunca vividos.
Miedos que nunca verían la luz,
que jamás sanarían fuera de estos versos.

GENTE
Tenías algo distinto al resto de la gente,
algo especial,
podría haberme enamorado de ello.
Hubiese sido lo sencillo.
Aunque tú nunca fuiste de simplezas,
estabas llena de contradicciones,
de lejos parecías tan feliz como desolada,
cargabas sobre tu espalda un universo.
Elegimos enamoramos a destiempo,
lo suficiente para que acabara mal,
como una carga que no supimos compartir.

ATLAS
Pienso en el castigo del Titán,
¿Quién no podría soportar el peso del mundo
por un instante más junto a la persona amada?
¿Quién no se cambiaría por Atlas si de ello dependiera su felicidad?

ELEFANTES
Quizá
Aníbal no hubiese sido tan temido sin sus elefantes,
todos tenemos miedo a lo desconocido.
Esa sensación que te ahoga el pecho,
que te impide respirar,
pone en alerta tus sentidos,
dilata tus pupilas,
y te hace sudar.
Tal vez el miedo no diste demasiado del amor.

SECA
Los ojos morados,
la cara magullada,
el pitido en el oído,
el labio roto,
la sangre seca,
sus amenazas,
el miedo a pedir ayuda,
no ser capaz de entenderlo,
no es más fuerte que la ley.

Reto Poember 2020 – IV

De nuevo, una semana más os traigo las palabras del #Poember de @RojoBosque, ya nos queda muy poquito. Ya sabéis que voy al día con el reto desde mi cuenta de Instagram. Gracias por estar y por leer.

OÍR
De pequeño
uno de mis mayores miedos era la oscuridad,
cuando la luz se apagaba
corría por los pasillos huyendo del vacío.
Junto a ella, y acompañándome aún de mayor,
ser el único en casa y oír algún ruido.
Dicen que los miedos son el eco de un instinto de supervivencia,
para mí son ecos de soledad.

TRES
Existe un campus estellae que atesora mis mejores recuerdos,
que acompaña a centenares de sueños en mi alma
con un puñado de decenas de noches en sus tierras.
Cuatro noches dormitando en la ciudad de las estrellas,
Tres veces necesité pisar la antigua Praza para amarla,
Tan solo busqué dos oportunidades para llegar hasta ella a pie,
y una cena de confesiones en Fisterre tras la puesta de sol…
Tantos momentos y jamás he peregrinado en año xacobeo.

BRÚJULA
Y en esta tormenta
Tu amor será mi brújula.

ENVENENADO
No podías hacer nada para cambiarlo,
ya era demasiado tarde para mí,
nunca te dije que mi corazón yacía envenenado.
No eran sonrisas lo mostrado en mi cara,
era la tensión de los músculos muertos.
No buscaba tus abrazos llenos de amor,
era una necesidad imperiosa de calor
como las lagartijas que se tumban al sol.
Ansiaba morir y desaparecer,
sentir correr el veneno por mis venas,
terminar llevo de muecas sonriente.

GALLO
Todos querían ser el gallo del corral,
a mí me bastaba con no ser el gallina,
ser simplemente uno más,
pasar inadvertido.
Todos querían lucir como un pavo real,
a mí me bastaba con no ser un pavo,
no parecer el más tonto,
pasar inadvertido.
Y, sin embargo, en mi interior,
deseaba ser el gallo y el pavo real
para que ella se fijara en mí…

Reto Poember 2020 – III

Esta semana seguimos con los siguientes cinco palabras (de la 11ª a la 15ª), llegando así al ecuador del #Poember de @RojoBosque. No hay que repetirlo, pero los voy publicando en mi cuenta de Instagram.

SERPIENTES
Podría escribir muchas cosas esta noche:
tu recuerdo se acerca silencioso y letal como las serpientes;
tus besos son como las picaduras de serpiente mortales
y necesarios para el antídoto;
tus ojos hipnotizan y paralizan como la mirada de una serpiente…
incluso algo menos sutil:
guardaría tu ropa interior de trofeo como la muda de las serpientes;
tu cuerpo hace despertar a las serpientes humanas…
Aunque, a pesar de poder hacerlo sin el miedo que infunde,
prefiero no escribirlo.
aquello que no se escribe no sucede,
y si veo una serpiente correré.

SALADA
Es más sencillo flotar en agua salada,
temas de densidad, solutos y cosas químicas.
Me pregunto si con los errores ocurrirá igual,
si es más fácil ahogarlos y hundirlos en agua dulce
pero terminamos rescatándolos entre lágrimas.

DUNAS
Me leí El Principito, por primera vez, con treinta años
-fue un regalo de mi hermana-,
en mi cabeza
aún resuenan los árboles de baobabs
y las dunas del desierto del Sáhara,
aquellos personajes eran tan simples y complejos
que sentí el libro no estaba hecho para mí
y por eso sólo me aferro a los paisajes.

JUNTOS
A pesar del miedo y la desesperanza
vendrá el día en que podamos volver a reír,
tocarnos, abrazarnos… juntos sin peligro.
Hasta entonces solo nos queda resistir,
confiar en que la espera valdrá la pena.

MÍTICA
Nunca he sido de palabras grandilocuentes,
me da miedo definir los momentos con adjetivos.
Alguna sensación que hoy puede ser mágica o mítica
mañana puede ser dolorosa o desagradable,
incluso inolvidable puede convertirse en ojalá olvidar.
Sin embargo,
sé que siempre habrá momentos únicos e irrepetibles a tu lado.

Reto Poember 2020 – II

Hoy os dejo con los siguientes cinco (del 6º al 10º) textos del #Poember de @RojoBosque, ya sabéis que los voy publicando en mi cuenta de Instagram. Y, esta vez, por primera vez hay dos versiones para una palabra, Rabia.

OFICIO
De pequeño quería ser inventor
-sin saber muy bien lo que ello significaba-.
No sé por qué me convertí en auditor,
supongo que siempre quise ser alguien importante,
pero acabé con un oficio que ni yo sé explicar
y ahora me basta con inventar historias sobre el papel.
Tal vez los sueños de la infancia estén hechos para no cumplirse.

VOLAR
…yo te buscaba y llegaste
y has refrescado mi alma que ardía de ausencia.

{Safo de Lesbos}
Ojalá supieras que, desde que tú llegaste,
volar ya no es algo tan extraordinario para mí.

RABIA (I)
Siempre he sido alguien sensato,
quizá incluso demasiado parado,
pocas veces me he dejado llevar
y menos aún por la rabia y el odio.
Pero pocas veces no significa nunca.
Ese pocas veces significa que,
dentro de mi yace un yo casi desconocido,
alguien a quien no alimento,
a quien mantengo oculto
aunque, como los perros rabiosos,
enseña los dientes antes de morder.

RABIA (II)
Siempre he sido alguien sensato, quizá incluso parado,
pocas veces me he dejado llevar por la rabia y el odio.
Pero pocas veces no significa nunca.
Pocas veces significa que, llega el día en que te das cuenta
de que la mejor forma de combatir el acoso escolar no es peleando,
la mejor forma no es haciendo más daño cegado por el odio.
No.
Eso no lo hará acabar, simplemente cambiará el origen del odio y el dolor.

CAZADOR
Me creía el cazador.
Mas cuando sentí mi interior resquebrajarse con aquella saeta
supe que a partir de aquel día yo sería su presa.

APRENDER
Me hubiese gustado aprender a no hacernos daño,
que nuestra coincidencia temporal fuese solo eso,
un momento juntos sin dolor.
Nunca es así.
Da igual el tiempo o la distancia,
no importa el deseo.

Reto Poember 2020 – I

Como ya hiciera en 2017 y 2019, este año también estoy participando en el Reto del #Poember de @RojoBosque, los voy publicando diariamente en mi cuenta de Instagram, pero aquí os traigo el resumen de los cinco primeros.

VERDAD
Cuando me regalaste tus palabras, sabía que eran ciertas.
Me hiciste soñar, me hiciste sentir feliz, dichoso por mi suerte.
Pero la fortuna nunca ha estado demasiado tiempo a mi lado
y frente a aquellas olas descubrí que la verdad siempre es pasajera,
como la savia de un clavel, como los sonidos en tus labios.

MUNDO
Sólo yo sé que no estoy preparado,
he construido mi vida tras máscaras,
he aprendido de cada caída, he repetido cada derrota.
Sólo yo sé que soy como el griego Sísifo,
repitiendo una y otra vez las mismas emociones,
aprendiendo a ocultar mi castigo al mundo disimulando con ápices de felicidad.

ANCLA
Me abracé a ti con desesperación, buscando más allá de lo imposible.
Como se empeñaría un mercante en la tormenta a su ancla de la esperanza.
Nos fusionamos, los cuatro, en un intento desesperado de salvarnos,
sabiendo que era la última oportunidad para ambos,
siendo conscientes de que el mismo acero que te salva te hunde.
Nos abrazamos desde el fondo del mar en un empeño de ir más allá.

MENOS
Podría mentirte, decirte que te echo de menos.
Pero, ¿de qué serviría?
No es a ti a lo que extraño, ni siquiera a tus besos,
ni tampoco a tu cuerpo.
Quizás… no, estoy seguro, es la imagen que creé.
Es solo esa quimera,
ese sueño recurrente en el conticinio de la noche.

RASTRO
Por cada vez que me llame tu recuerdo
y me haga regresar a tu lado,
iré dejando el rastro de mis lágrimas
para volver a encontrar el camino de vuelta
en las flores secas de nuestra primavera.

Te Mentiría

Minnewater 26.08.2019

Te mentiría si dijera que ha sido fácil ocultarlo tanto tiempo,
O si dijera que no he tenido miedo desde el primer día.

Te sorprendería saber las veces que recuerdo aquella tarde,
O cuando diseñamos el primer plano de nuestro hogar.

Te encantaría saber lo feliz que me haces al amanecer juntos,
O lo que siento cada vez que nos besamos en los labios.

Desearías verte la cara al saber la pregunta que viene a continuación,
Porque, al final todo esto, sólo era una treta para preguntarte,

Susana, ¿quieres casarte conmigo?

La Edad de Cristo

Supongo que será por un poco de vergüenza, o por alguna manía que he ido adquiriendo a lo largo de los años, y ya, con la edad de Cristo es difícil de cambiar, pero, una vez doy por finalizado (en el proceso de creación le doy mil lecturas) algún texto no suelo volver a releerlo salvo para buscar las erratas y errores, o cambiar algunas frases. Esto tiene dos inconvenientes principales: el primero, que termino completando pocos escritos; y el segundo, que cuando publico algo, a veces, tiene demasiados errores y dista mucho de lo que podría ser.

Imagino que, por eso, y también por algo que nadie puede negar: las prioridades cambian. Para todos sin excepción. Y, ahora mismo soy consciente de que siempre vuelvo y hago referencia a una vieja amiga que también hace ya demasiados años que cambiaron sus prioridades. Ella escribió algo que he sentido en mi piel varias veces con esta web.

En la vida, nos guste o no, hay que priorizar, y nuestras prioridades, salvo contadas excepciones, van cambiando, lo cual no quiere decir que algo que antes era prioritario haya dejado de importarnos o que nos importe menos, simplemente otra cosa ha pasado a ser más importante, más necesaria o más urgente.

{EnLaOscuridadDeLaNoche}

Y, por eso, porque llegó la edad adulta, porque mis prioridades cambiaron, porque mi vida cambió, porque LaDulcePena desapareció… por todo ello cada vez escribo menos, pero me niego a dejarlo todo en el olvido. Me niego a que, con los años, apenas recuerde lo que fueron los blogs y los comienzos de esta web y se acabe muriendo.

Por otro lado, este año que estamos viviendo está siendo demasiado duro para todos. Muchos de nosotros tendremos a alguien que haya sufrido, o esté sufriendo, las consecuencias del coronavirus, e incluso, por desgracia, haber vivido alguna pérdida. Todos hemos pasado unos meses muy difíciles e inesperados en el confinamiento, sin poder salir, sin poder estar con las personas que nos importan y sin poder disfrutar como nos hubiese gustado y ahora estamos viendo cómo todo vuelve hacia atrás deshaciendo el camino recorrido. Incluso puede que, a causa de la COVID-19, hayas pospuesto eventos que llevábamos tiempo soñando y que este año era su momento y tengamos que haberlos retrasado un año más, o incluso dejado de hacer viajes y de salir una vez que terminó el confinamiento.

Pero también, por qué negarlo, hemos disfrutado más de la cultura, hemos leído más libros, seguramente electrónicos, e incluso puede que hayamos vistos más conciertos, de otra forma, en la calidez del hogar, aunque conciertos, al fin y al cabo, y hayamos visto más películas y cine.

Y fue en alguno de esos días, en casa, en los que todo era igual al anterior, teletrabajando, cuando por las noches me uní a ese movimiento de autores de compartir sus obras por las redes sociales y comencé a subir viejas entradas en mi Instragram. Y, otra noche, hablando con mi novia sobre mis primeros libros y la dificultad, o prácticamente imposibilidad, de encontrarlos comentamos la opción de volver a editarlos. Y, es cierto que, desde aquel diciembre de 2009 ha pasado ya demasiado tiempo y todo ha cambiado mucho. Por eso pensé que la mejor opción, y la más acorde con la realidad que estamos viviendo, es reeditarlos en formato digital. A partir de hoy puedes conseguir mi primer libro, Un Sueño Cumplido, reeditado desde el siguiente enlace.

Además, como con el resto, he creado una página específica para explicarlo todo detalladamente (lo tienes en el menú superior o desde aquí). A modo de resumen, los cambios de esta reedición, además de corregirlo y eliminar las faltas de ortografía, han sido que he querido recuperar varios relatos y poemas. Cuatro de ellos los he recuperado de la tanda que en su día formaría parte de la edición original pero que finalmente no fueron escogidos, otros tres fueron publicados por primera vez aquí en la web. Y, a dos de los relatos originales les he ampliado el final de la historia en base a lo que escribí poco después de publicar el libro. Todo para hacer que disfrutes de esta reedición.

Por otra parte, no puedo negar que esto es un proyecto a medio plazo y que sólo acaba de comenzar. Quiero reeditar, por lo menos, también El Rincón, revisado y corregido en papel y en formato digital. Algo similar a lo que hice con el Tawq al-Ūaḥda y El Collar de La Soledad. Pero no puedo negar, que aún y todavía me da mucho miedo enfrentarme a El Rincón de Los Vencidos; como decía al principio, no lo he vuelto a releer completo desde que lo corregí en la primavera de 2011. Tengo un recuerdo muy especial de él, recibí uno de los mejores correos-críticas de alguien inesperado gracias a él. Algo que nunca hubiese imaginado. Y, este verano mientras preparaba la reedición de Un Sueño Cumplido he estado realizando las primeras pruebas de la maquetación de la novela y me he encontrado con algunos pasajes y partes que no recordaba y no he podido evitar sonreír. Ojalá esté disponible muy pronto.

Otra parte que me da miedo revisar es el apartado de Mis Memorias del Tawq, aquella sección que hablaba de lo que fue mi primer Camino de Santiago, por la Vía de la Plata (de Zamora a Santiago de Compostela), pero, como es imposible conseguir el libro física y digitalmente, y ya está reeditado sin esta parte, mi intención ahora mismo es revisarla para publicarla aquí directamente.

Pero, por ahora, hoy, en el día de mi trigésimo tercer cumpleaños, habiendo superado un miedo mayor al folio en blanco: el miedo de enfrentarme a lo que una vez había escrito, os dejo con la nueva edición de Un Sueño Cumplido, por menos de un euro. Puedes comprarlo desde aquí.