Sin título -aún-

Sigo buscándote en mis sueños,
sigo perdiéndote como el humo,
Sigo olvidándome de ti cada amanecer,
sigo esperándote aquí… al filo de este abismo.*

Ya no puedo ni mirar los olivos con los mismos ojos,
todos me recuerdan lo que íbamos a hacer y no hicimos.
Ni siquiera he sido capaz de disfrutar de tu playa,
aquella donde solo rehúyo para pensar y llorar,
la misma donde una vez te sentí mía mientras mentías.
Me enseñaste a no confiar en las promesas, a saber
que por muy brillante que parezca la magia no es más que fantasía.

Y ahora cuando podría ser feliz, después de tantos meses,
me enfrento a la verdad: no soy feliz si quito las máscaras.
Y como el sudor que recorre mi piel bajo el sol de septiembre
me siento engorroso, sucio, bajuno y poco apetecible.
Como aquel al que las musas y la poesía abandonaron para irse lejos
me siento vacío, inútil, bajuno y poco apetecible.

Ya no puedo ni pensar, ni sé por qué hago las cosas que hago,
dejo la mente en blanco, sin recuerdos, para que no duela,
pero acaba ocurriendo y acabo viendo olivos junto al acantilado.

Al filo de este abismo… y al filo de este abismo te extraño… herido…*

*Versos de Siddharta, canción “Al filo”:

Ella le pidió un sueño

Y él le regaló una realidad.
A partir de ese día le perdió para siempre.
{Maram al-Marsi}

El pasado 21 de diciembre tuve el placer de colaborar con Asociación di-fusión-a2 en la presentación del libro La Mirada de Hoy en la sala Casarte Azul de Vélez Málaga junto a varios compañeros de la misma, en este video os dejo el momento donde recité mi poema “Ella le pidió un sueño“.

¿Cómo decir a un niño que su sonrisa tiene precio?
¿Cómo hacerle entender que su felicidad es una entelequia?
¿Cómo explicarle que sus sueños no se cumplirán?
¿Cómo contarle, sin llorar, que no tienes hambre, que coma él?
¿Cómo aclararle que no debe pedir la comida de sus amigos para mí?

¿Acaso puedo robarle la inocencia como ellos robaron mi dignidad?
¿Acaso su cabecita, infantil, entenderá que hay gente mala?
¿Acaso comprenderá las magnitudes del desempleo, de la estanflación?
¿Acaso llegará una navidad donde sus ojitos no lloren, no supliquen?

Lo peor de esta crisis no está en las calles, está en los ojos de un niño,
Lo peor no es la impunidad de Don Dinero, sino la desesperanza,
Lo peor no fue estudiar Economía, sino entender lo lejos de la salvación.

Regusto extraño el comprender cómo los más ricos, no los mejores,
Disponen de nuestros sueños, de los de tus hijos (los míos ya no tienen).
Regusto extraño al comprender que están por encima de las personas,
Que para ellos: especuladores, bancarios, economistas (como yo) no hay reglas.
Regusto extraño si comprendes que mientras se llenan sus bolsillos,
A ti sólo te queda ir al marroquinero, para hacer otro hueco al cinto (regalo de tu padre).

¿Merecen sus sueños nuestro silencio?
¿Merecen nuestros sueños nuestro silencio?

Reencuentro

¿Quién fuera aquel que contemplara tu linda cara?
El tiempo acorta la distancia, es mi esperanza la que gana
quisiera poder besarte, cierra tus ojos y sígueme.
{Saurom, ‘El Cristal’}

Preciosa, quisiera hacer algo para sorprenderte,
Entregar otra parte de mi alma sólo para ti y
Devolverte todo aquello que depositas en mí
Porque sueño con el día en el que al despertar vuelva ver tu sonrisa.
La misma que busco en la noche entre mis sábanas, ingenuo de mí,
Que no entiendo lo lejos que queda: en los recuerdos.

Es… fue sencillo sentir tu hechizo,
Dejarme fluir sobre tus palabras y entre tus brazos
Perderme, y cobijarme en ti. Fundirnos
En un solo cuerpo al calor de la ilusión.

El abismo nos separa, mas yo, un simple poeta,
Sueño con tornarme agua
Para recorrer los poros de tu piel.
Vivir en tu cuerpo, sobre tu pecho, junto a tus labios.

Desearía esquivar barreras, cogerte de la mano y
Descubrir con besos tu espalda, mimar tu hada,
Y acariciar la tinta que camina en tu cintura.
Mantenerte a mi lado, acariciarte, abrazarte
Y besarte.

Llegó la poesía

como un susurro desesperado,
como la lágrima que no desaparece,
como mi amor por ti que jamás morirá.
Si bien es cierto que el subtítulo de la web reza, “Escritor & Auditor”, una gran parte de lo que escribo es poesía, y quería que hoy fuese el día que os la presentara. La primera entrada oficial de la web fue ‘Mirar con el Alma’, un pequeño relato que rescaté de mi viejo blog, La Piel de Una Promesa; y la semana pasada fue el turno de ‘Amar, Temer, Partir’, un relato inédito que surgió tras leer un pasaje de “Yo también tuve una novia bisexual” de Guillermo Martínez. Así que, la entrada de hoy consta os acerca un poco más a mi poesía. A mi otra faceta, a mi alma.El primer poema que os quiero presentar fue recitado por una gran amiga, Susana Ramírez, eigual en este mundo virtual. ‘Nunca tendré nada’. Este poema formó parte de mi gran sueño, de aquel Sueño Cumplido. Y aunque haya estado varios años descansando en la sombra, hoy es el turno que vea la luz, que disfrutéis de la dulce melodía que esta granadina le da a mis palabras:
“Mis días, tan hermosos cuando estábamos juntos,
han cambiado desde que se alejó tu bello rostro”

{Ibn Zaydûn}

Los que me conocen saben que soy bastante tímido, sin embargo -como dirían en uno de mis prólogos- a veces hay que vencer la reticencia y ser valiente. Lanzarse a por ello. En la Escuela Oficial de Idiomas de Vélez Málaga, todos los años hacen un recital sobre algún tema en especial, hace dos años el tema fue la felicidad. Y, hablando con mi profesor, me propuso que recitara un poema aquella tarde. Yo, estaba muerto de miedo pero acepté. Escribí un poema especialmente para la ocasión, donde se hablase de la felicidad, o más bien de la ausencia de ella, y me pasé aquella semana recitando el poema por la calle antes de entrar al trabajo. ‘Olvidar los Recuerdos’ es el único poema que he recitado en público del que haya constancia. Y, aunque la dicción quedara un poco forzada, y la postura no fuese la más adecuada, el momento mereció la pena, y el clavel que me entregaron después aún más. Shukran.
“La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”
{Silvio Rodríguez}

Y por último, ‘El Collar de La Soledad’, el poema que da título a mi poemario (del que también forma parte el anterior poema). Saray Pavón tiene una voz cautivadora, que te trasporta y hace que entres dentro del poema. Siempre cuando escribo voy recitando los poemas en mi cabeza, le doy unas pausas, una velocidad, y en cierto modo les doy vida; pero al escucharlo en la voz de otra persona todo eso se distorsiona, suena diferente. Pero cuando aquella tarde recibí un mail de Saray con el audio del poema no podía creer que aquello que estaba oyendo fuese un poema mío, no marcaba mis ritmos, se hacía extraño: mejor. No sé expresar lo que sentí. Se me saltaron las lágrimas al sentir lo que el protagonista del poema piensa, y sufre por el amor. Me sigues faltando tú…

Nunca dejas de querer a la persona de la que realmente has estado enamorado.
Sólo puedes aprender a vivir sin Ella…
{Alguien…}