Veintidós

Tres años pasan rápido, casi tanto como tres meses,
O tres encuentros en el mismo lugar donde hubo besos,
Cuando no debían de ser y se convirtieron en la felicidad
Que echaba de menos y necesitaba; hasta que lo entendí:
Yo no estaba preparado para lo que tú me podías dar,
Y tal vez tú no estabas dispuesta a mi aferra.

He de confesártelo: solo te escribo este poema,
Después de prometer(me) que no lo haría más, para olvidarte.
Sólo te escribo este poema porque al fin lo he comprendido:
Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks*;
Aunque siga teniendo ese regusto a gofio –que nada puede borrar–.

He tardado demasiado en aceptar que no era posible,
Que no éramos compatibles, que tú no me necesitabas,
Que dos y dos pueden ser cuatro o veintidós, y la diferencia es infinita.
Pero sobre todo, que he de estarte agradecido por aquello:
En tres meses me hiciste vivir más que en tres años.

Ahh, por cierto,
Tuve que mirar la fecha. Yo, sólo recordaba Noviembre.

 

* Verso de la canción de Joaquín Sabina, 19 días y 500 noches.