Vas por la calle…

Vas por la calle, una de las principales de tu ciudad, pensando en tus cosas, fijándote en las demás personas, en los estilos de ropas que llevan y en los grupos urbanos en los que los clasificarías. Estos para punkys, estos pijos, aquellas, intentos de new-pijos. Aquel de enfrente, con esas gafas, hipster. Y este, este con estas pintas, casi, casi mejor no clasificarlo.

Pero de repente, mientras miras a los ojos a las personas intentando disimular que los estás clasificando hay una persona que te devuelve la mirada y sonríe. Te quedas paralizado pensando en que estará pensando y por qué te sonríe. ¿Quizás te ha clasificado antes que tú a ella? ¿Quizás te conocía de antes? ¿Quizás se haya acordado del chiste que le contó el primo el fin de semana pasado? Quizás…

Y cuando por fin comprendes que no vas a adivinar porqué lo ha hecho, y quieres devolvérsela, resulta que ya no está ahí e inocentemente le sonríes a un desconocido. Y todo vuelve a empezar…