Última Oportunidad

Sentado en el sofá de casa mientras mi mujer veía en la televisión cualquier programa de aplanamiento mental, me levanté y cogí las llaves de casa. Cuando estaba con la puerta abierta, me giré:

Cariño, voy a por tabaco.
Pero… si tú no fumas. Se oyó pocas décimas de segundo después de que yo jamás volviese.