Toledo

Recorrer las calles de esta ciudad,
Pasear en solitario, sin ganas de llevar nada a la boca que no sea un beso tuyo,
Sin más abrigo que ese abrazo no me puedes dar,
Una ciudad llena de leyendas y misterios: ¿por qué no me amas?

Decenas de pescadores para un solo río y solo uno consigue capturar la carpa.
-¿Te imaginas tú y yo bajo una carpa?-
El pescador vuelve a soltar su pequeño trofeo, tal vez el único de la mañana.
-No pasaría nada si compartiéramos ese momento, ¿verdad?-

Calles empedradas de tajos, lejos del Tajo, entre murallas y montañas,
Ciudad inexpugnable, asediarla o morir en el intento.
Nadie puede entrar, nada salir. Ni los recuerdos ni la esencia.
Desde el alcázar solo se vislumbra más tristeza, como el mazapán que aplasta.
Tantos kilómetros ¿para qué? Tantos sueños ¿por qué?
Para saborear la derrota, algo que llevarme a la boca
Por sentir el vacío, un abrigo difícil de combinar.

Me cuentan historias de aguadores que llenaban aljibes,
Ahora desde ellos te dan el desayuno y en el resto de la casa, cobijo.
Casas con esferas que avisaban había agua, manzanas rodeadas y casas corridas
Una solo separada del resto, rodeable, una sola. Abandonados a nuestra suerte.

Y no soy nada, y sin serlo todo cambia, vuelve a perderse ese punto,
A sentir el miedo de andar por unas calles vacías y oscuras,
Volver a ausentarme en un lugar desconocido con mis pensamientos,
con las dudas y las sombras que acechan. Solo busco una sonrisa.