Sin título -aún-

Sigo buscándote en mis sueños,
sigo perdiéndote como el humo,
Sigo olvidándome de ti cada amanecer,
sigo esperándote aquí… al filo de este abismo.*

Ya no puedo ni mirar los olivos con los mismos ojos,
todos me recuerdan lo que íbamos a hacer y no hicimos.
Ni siquiera he sido capaz de disfrutar de tu playa,
aquella donde solo rehúyo para pensar y llorar,
la misma donde una vez te sentí mía mientras mentías.
Me enseñaste a no confiar en las promesas, a saber
que por muy brillante que parezca la magia no es más que fantasía.

Y ahora cuando podría ser feliz, después de tantos meses,
me enfrento a la verdad: no soy feliz si quito las máscaras.
Y como el sudor que recorre mi piel bajo el sol de septiembre
me siento engorroso, sucio, bajuno y poco apetecible.
Como aquel al que las musas y la poesía abandonaron para irse lejos
me siento vacío, inútil, bajuno y poco apetecible.

Ya no puedo ni pensar, ni sé por qué hago las cosas que hago,
dejo la mente en blanco, sin recuerdos, para que no duela,
pero acaba ocurriendo y acabo viendo olivos junto al acantilado.

Al filo de este abismo… y al filo de este abismo te extraño… herido…*

*Versos de Siddharta, canción «Al filo»:

Mentiras

Ya no me dañan tus besos, apenas te echo de menos.
El dolor de las promesas rotas se esfumó,
Aquel sabor a derrota dejó de estar presente.
Esa necesidad que me había inventado desapareció.

Miro al pasado y nunca te tuve, tú dispusiste:
De mí, de mis sueños, de mi deseo. Pero hasta ahí.
Los límites los ponías tú; y a mí, como embrujado,
Me parecían que eran los adecuados, los máximos.

Mas, lo sé, y no te culpo, me avisaste pero ya era tarde.
Me había enamorado mucho antes, y había tantos sueños,
Hicimos planes juntos; sí, es cierto, fantaseando, pero los hicimos.
Y ahora, ni tengo ni me importa nada.

No te olvidé, el sentimiento no cambió tan sólo
Lo hizo la realidad: mi realidad, tu realidad.
Pero como cantaba aquella melancólica voz…
Ya no me dañan tus besos, ya casi no me acuerdo de ti,
Apenas te echo de menos, por esta noche… yo sólo pienso en mí