Reto Poember (Tercera Semana)

Como ya sabéis, estoy participando en el reto de Rojo Bosque, de en escribir un poema durante cada día con una palabra dada, diariamente los voy publicando en Instagram. Y, semanalmente, los traigo por aquí:

Vidrioso
Quizá aprendí tarde
que los corazones,
están hechos
de un material
vidrioso.

Silbar
Me gustaría practicar el idioma de la Gomera,
poder enviar mi mensaje allende los barrancos,
o decirle a la chica que me gusta lo guapa que es
sin ninguna palabra.
Me gustaría saber silbar, y tener otra forma de comunicación.
Sentir como mi hijo me admira al hacerlo
como yo hice con mi padre cuando le oía.
Pero sobre todo,
porque los silbidos llegan más lejos que los gritos.

Oscuridad
He intentado escribir esta noche
pero la oscuridad le oculta el camino
a mis musas.
He intentado escribir un gran poema
pero ya he deshecho varias ideas malas
para un poema.
He intentado escribir, y he sonreído,
ya he alcanzado la equidistancia.

Coser
Busco hilo y aguja para coser una a una mis heridas
y me encuentro, una vez más, con aquellos recuerdos
cuando jugaba a ser enfermero, a curar las ampollas de un camino
después de días y días de andar, de caminar,
de sufrir con unas botas demasiado firmes y duras.
En mi cabeza vuelve a presentarse la imagen aquella,
de la aguja creando una herida en la piel
necesaria para salvarme de otro daño peor.
Busco hilo y aguja para coser una a una mis heridas
antes de que sea demasiado tarde.

Marcescente
De pequeño, en el colegio, me enseñaron la diferencia
entre árboles de hoja caduca y perenne.
Siempre encontré más exóticos y fuertes, los de hoja caduca,
no estaba acostumbrado a verlos
y resistían el otoño sin hojas.
Años más tarde, en el instituto, me enseñaron la importancia
de la clorofila, la fotosíntesis y el verdor.
Siempre me llamó la atención que ese pigmento fuera el responsable
de convertir el dióxido de carbono en energía.
Pero, lo que nunca llegué a aprender es cómo llamar
a aquellas hojas que perdían la clorofila,
se quedaban sin color, sin motivo funcional,
y se mantienen aferradas a la rama de un árbol desnudo
ante el frío invierno, como si aún quedara un hilo de fuerza en ellas.
Marcescente, marcescente me repito una y otra vez
para no olvidarla nunca
aunque la palabra que resuena en mi cabeza sea esperanza.

Olvido
Pasan los años y sigo manteniendo el recuerdo,
aunque cada día cueste más luchar contra el olvido.

Raíces
He viajado por cientos de lugares,
vivido en decenas de ciudades,
habitado en incontables habitaciones,
pero no he logrado encontrar aquel que me haga sentir
que por fin he llegado a mi hogar,
no he descubierto otra tierra en la que quiera echar raíces
que no sea junto a ti, en tu cuerpo.

Atracción Amorosa

Lo que me pides no lo puedo hacer, lo siento mucho. Sé que quizás tú me ames, pero lo que yo siento por ti no va más allá de la simple atracción carnal, de ese juego que un día empezó con miradas y coqueteos hasta que desembocó en todo esto. Quiero que sepas que lo siento, de verdad, a mí me duele tanto como a ti, pero no por ello puedo dejarlo todo y seguirte. Yo no tengo ese valor y lo que siento por ti no me lleva a hacerlo.

Recuerdo que éramos compañeros de clase, e incluso al principio no me fijé en ti; tenía novia, una novia a la que sigo amando ahora y tú me pides que la deje para irme a tu lado. Pero no es posible. La vida real no funciona así, la vida real, duele.

Recuerdo como todos los chicos decían que estabas muy buena, así sin más, que tenías buen cuerpo, fue entonces cuando comencé a fijarme también. Te buscaba cos los ojos cuando tú no te dabas cuenta, buscaba tu cuerpo y tus curvas cuando todos descansaban de mirarte, quería que fueses sólo para mí, aunque yo me compartiera. No lo conseguí. Con el tiempo empezamos a hablar, al fin y al cabo, éramos compañeros de clase y era lógico que tuviéramos que pedirnos apuntes, resolver dudas o comentar sobre los profesores.

Del compañerismo surgió la amistad, de la amistad el roce, del roce el deseo y del deseo nuestro primer beso. Pero, incluso antes de ese beso ya había conseguido agarrarte por la cintura, sí, no sabía el motivo, posiblemente solo fuese una excusa tonta para poder hacerlo, pero te agarré lentamente y fue una sensación sin igual, tú me la devolviste con una sonrisa… Entonces, en ese instante, con tu sonrisa había descubierto que además de un cuerpo precioso tenías unos ojos que hipnotizaban, y yo siempre fui fácil de hipnotizar. Te acercaste a mí con tus ojos, buscando algo que no te di, sin embargo, lo que sí te di fue un beso y no sé por qué, yo tenía novia en aquel entonces y la sigo teniendo ahora. Ambos lo sabíamos y sin embargo no rehuiste de mis labios, no entiendo por qué. Cómo dijo aquel escritor argentino de bahía blanca: hace diez segundos… me olvidé por un momento.

Desde entonces hasta la próxima vez que volvimos a hablar pasó algo de tiempo, un par de semanas o más, nunca le dije nada a nadie, y mucho menos a mi novia. No sé si tú lo hiciste, jamás te pregunté, no soportaría saber que alguien más sabe que fui infiel. Pero volvimos a encontrarnos y volvió a suceder, sin preaviso, esta vez con más ansia, con más deseo y no fueron sólo besos. Tú lo recordarás tan bien como yo, cómo nuestras manos recorrían nuestros cuerpos… Esa fue la primera vez, pero no la única ni la última.

En este tiempo lo hemos hecho decenas de veces, no nos bastaba con nuestros besos para desfogar la pasión, ambos necesitábamos más, pero cada uno por una razón distinta: tú por amor, yo por lujuria. Para hacer el amor sintiendo algo por la otra persona ya tenía a mi novia a la que la engañaba, a la que engañé mucho, sí, pero la amo. ¿Sabes? Ella me ama y no puedo dejarla tirada por todo esto.

No puedo seguirte más, lo siento. Cuando todo empezó no era consciente de que podríamos llegar a tanto, ni siquiera sabía que me estabas amando. Y es que, yo sólo miré tus curvas y tus ojos, la forma de acostarte conmigo, no te pedía nada más que no fuese sexo y pasión; tú siempre quisiste más y yo no supe verlo, y ahora me doy cuenta, tarde, pero me doy cuenta: quieres que deje a mi novia y me vaya contigo, que hagamos una vida juntos, pero lo que me pides no puedo hacerlo.

Lo siento, tú para mí sólo fuiste un deseo, una ilusión que sé no debiera haber probado nunca, aunque lo hice.

Mañana será todo igual, sólo seremos un recuerdo por eso no te preocupes. No nos volveremos a besar, al menos no si me pides amor, o si me pides que la deje a ella. Yo no puedo hacerlo, jamás lo haré, la amo… aunque, soy consciente, seguramente ella me deje cuando se entere de lo nuestro, entonces no sé qué podría pasar, prefiero no pensarlo. Lo único que sé es que…

Jamás debí agarrarte por la cintura y mirarte tan fijamente a los ojos, jamás te debí besar la primera vez.

Tempus Fugit

Nunca dejas de querer a la persona
de la que realmente has estado enamorado.
Sólo puedes aprender a vivir sin Ella…

Aprender a vivir sin ella
vivir sin ella
ella

Supongo que en eso consiste la vida, en darnos cuenta de que, al final, nunca tendremos todo lo que queremos,
y nadie es capaz de enseñarnos a seguir sin Ella…

Y ahora dime… si no puedo tenerte… ¿por qué no puedo olvidarte?
¿Por qué no quiero olvidarte?

{EnLaOscuridadDeLaNoche}

4:35 AM

No se puede olvidar aquello que no quieres dejar ir,
y yo, yo… te tengo aún demasiado presente.

El recuerdo permanece en quien lo mantiene vivo,
y yo, yo… lo alimento en cada mirada desconocida
como aquel idiota que cree posible convertirlo en presente
imaginando que esos ojos vuelven a ser los tuyos.

El recuerdo pertenece a quien lo hizo nacer,
y yo, yo… o realmente, nosotros lo creamos en un beso.
Ahora, te lo regalo, es tuyo, tómalo como un presente,
así los recuerdos serán compartidos como aquel beso.

Historia

Te fuiste
y no alcancé
a terminar de amarte.
{Ana María Vilchez}

Me he obligado a olvidarte, a no quererte más.
Fue algo me propuse hace tiempo,
No era capaz de entender porqué tu recuerdo sigue aquí.
Historia es solo otro nombre para decir pasado.

En mi odisea he navegado hacia otros mares
he encontrado cinturas, a las que me aferré, mejores que la tuya.
Labios, besos de serpientes, y en los siguientes el contraveneno.
Incluso he probado colchones viscoelásticos con otros cuerpos.

Me he propuesto volver a amar, enamorarme otra vez
aunque no de un sueño, o de una fantasía, sino de una realidad.
Lo estoy intentado, de verdad,
Pero a pesar de todo,
las historias de una noche no logran borrar la Historia.