Reto Poember (Cuarta Semana)

Ya nos estamos acercando a la recta final del reto de Rojo Bosque, de escribir todos los días, están publicados en Instagram y, semanalmente, por aquí:

Medir
A veces me pregunto si se puede cuantificar el amor,
si se puede medir el daño que me hiciste vivir,
si alguien es capaz de establecer el tamaño
de todo aquello que una vez nos unió.
Y no encuentro a nadie, no obtengo lo que necesito.
Porque los elementos incontables, en este caso, intangibles,
no se pueden tocar aunque ello no los haga menos reales,
pero la realidad siempre, siempre, siempre se puede medir,
se debe medir,
lo utilizamos en la distancia, el peso y el volumen,
una triada perfecta como decía Guillermo Martínez:
Amar, temer, partir.

Observar
Lo único que te pido
es volver a observar
tus ojos al amanecer.

Silencio
Desde aquella noche
todos los días recuerdo tu respuesta:
gesto por gesto y palabra por palabra,
o más bien, inmutadez y silencio.
Permaneciste tan inmóvil que dudé de mis palabras,
vacilé, y mientras la sostenía con la mano,
repetí la pregunta:
¿El dinero o la vida?

Sonrisa
He tenido que aprender a olvidarte,
a deshacerme uno a uno de todos tus recuerdos
de todas las veces que fuimos algo más.
He aprendido a borrar tu sonrisa,
tus labios, tu comisura, tus dientes,
la mueca que se te hacía en la mejilla… y tu mirada.
He tenido que olvidar tu mirada,
y ya, ya tampoco recuerdo ni tu voz,
la misma que me susurraba y me decía lo que sentía,
aquella que la primera vez me dijo tan poco
y me hizo sentir tanto, que no sé,
cómo he sido capaz de decir
que he aprendido a olvidarte.

Lluvia
Su vida mantenía un matiz grisáceo.
Prácticamente constante y plano
sin nada que le hiciera cambiar
y sin ilusión ni ánimos para salirse del redil.
Hasta que llegó ella como la lluvia, impredecible,
que tras un verano de sequedad y viajes
arrastra el polvo y muestra los colores,
y poco a poco descubre el valor.

Nunca
Nunca descubrí el verdadero motivo de escribir,
a nadie le conté jamás porqué hablo poco y escucho mucho.
No suelo explicar a la gente los temas que me interesan
aquellos que harían brotar la ilusión en mi mirada
mundos sobre los que entiendo pero no comparto,
y cuando lo hago, muestro menos conocimiento del real
incluso llego a mentir por no cansar al interlocutor
demasiadas veces viví el cansancio en la mirada del otro,
demasiadas veces viví el rechazo y sentí sin valor mis historias.

Hierba
Nunca entendí el momento
cuando creces y dejas de ser un niño,
cuando empiezas a preocuparte más por las heridas
que por sentir la hierba bajo tus pies,
cuando dejas de querer saltar sobre los charcos
para hacer lo correcto, lo que dicta la norma.
Quizá sea verdad aquello de:
todos tenemos dos aniversarios,
pero también dos muertes.