Recuerda Que La Rosa

Una rosa he de buscar para vos.
Bajaré a El Jardín de La Niebla
Y surcaré sus tierras, palideceré su bruma,
Encontraré mi alma, encontraré tu aura.

El paisaje es tan desolador como mi soledad,
Apenas logro entender que aquí yazca una flor.
El territorio que alcanzo divisar frente a mis ojos
No concuerda con el que mi piel siente…

Sólo arena: la cálida arena del infierno me rodea,
Mas mi alma siente un frío inaudito, como en Siberia.
Vago sin andar, camino sin avanzar,
Miro sin ver, y allá está ella: Mi Rosa, Tu Rosa.

Rosa Negra frágil y quebrada cual cristal puro,
En mis manos pude reunir sus trozos,
En mis dedos, clavarme sus espinas envenenadas.

Derramar mi sangre sobre los pétalos quemados de frío,
Mis lágrimas sobre las heridas de las espinas,
Y mi vida en esa rosa negra, ya tornada color fuego.

Mi cuerpo morará en este triste frío Jardín de La Niebla,
Mas mi alma presta y rauda, otorgará la rosa de mi muerte
A tu cuerpo, para que vos, me recordéis.

Expolio

Siempre creíste tenerlo todo bajo control,
Tu vida sólo era un leve guion que habías escrito,
Imaginabas que nada podría tambalear tu mundo,
Mas no contaste con ella y sus ojos color miel.

Un día de repente aquella mujer, una desconocida,
Te miró, te sonrió, te saludó, te tocó y te derrumbó.
A ti que siempre pensaste ser un frío pilar de mármol
Y con sólo pasar la leve brisa del viento femenino
Fuiste reducido a escombros como un templo griego expoliado.
Como un arrecife de coral tras un tsunami: devastado.

En aquel momento tu vida dejó de tener sentido,
¿Para qué te sirvió ese guion? Lo perdiste todo.
O tal vez no…

Devenir del Pasado

En ocasiones, sin buscarlo, sin desearlo,
Te sorprendes sonriendo, emocionado,
Recordando aquel viaje, aquellos días…

En otros momentos la memoria jugará en contra,
Aquellos días, aquel viaje, me hará llorar.
No todos los recuerdos son alegres siempre.

Puedes pensar haberlo vivido todo allí,
Tal vez no quedaron cosas por hacer,
Es lo que te dicta la alegría de tu pecho.

Mas, cuando cierro los ojos, reviviendo instantes,
Sentimientos y sensaciones imposibles acepto la realidad:
Quedó tanto que hacer, tanto por vivir. Tan poco tiempo.

El devenir de las lunas sólo dejará tu memoria y mis sueños
Ambos difuminados sin saber qué es qué: realidad o ficción.

Llegó la poesía

como un susurro desesperado,
como la lágrima que no desaparece,
como mi amor por ti que jamás morirá.
Si bien es cierto que el subtítulo de la web reza, “Escritor & Auditor”, una gran parte de lo que escribo es poesía, y quería que hoy fuese el día que os la presentara. La primera entrada oficial de la web fue ‘Mirar con el Alma’, un pequeño relato que rescaté de mi viejo blog, La Piel de Una Promesa; y la semana pasada fue el turno de ‘Amar, Temer, Partir’, un relato inédito que surgió tras leer un pasaje de “Yo también tuve una novia bisexual” de Guillermo Martínez. Así que, la entrada de hoy consta os acerca un poco más a mi poesía. A mi otra faceta, a mi alma.El primer poema que os quiero presentar fue recitado por una gran amiga, Susana Ramírez, eigual en este mundo virtual. ‘Nunca tendré nada’. Este poema formó parte de mi gran sueño, de aquel Sueño Cumplido. Y aunque haya estado varios años descansando en la sombra, hoy es el turno que vea la luz, que disfrutéis de la dulce melodía que esta granadina le da a mis palabras:
“Mis días, tan hermosos cuando estábamos juntos,
han cambiado desde que se alejó tu bello rostro”

{Ibn Zaydûn}

Los que me conocen saben que soy bastante tímido, sin embargo -como dirían en uno de mis prólogos- a veces hay que vencer la reticencia y ser valiente. Lanzarse a por ello. En la Escuela Oficial de Idiomas de Vélez Málaga, todos los años hacen un recital sobre algún tema en especial, hace dos años el tema fue la felicidad. Y, hablando con mi profesor, me propuso que recitara un poema aquella tarde. Yo, estaba muerto de miedo pero acepté. Escribí un poema especialmente para la ocasión, donde se hablase de la felicidad, o más bien de la ausencia de ella, y me pasé aquella semana recitando el poema por la calle antes de entrar al trabajo. ‘Olvidar los Recuerdos’ es el único poema que he recitado en público del que haya constancia. Y, aunque la dicción quedara un poco forzada, y la postura no fuese la más adecuada, el momento mereció la pena, y el clavel que me entregaron después aún más. Shukran.
“La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”
{Silvio Rodríguez}

Y por último, ‘El Collar de La Soledad’, el poema que da título a mi poemario (del que también forma parte el anterior poema). Saray Pavón tiene una voz cautivadora, que te trasporta y hace que entres dentro del poema. Siempre cuando escribo voy recitando los poemas en mi cabeza, le doy unas pausas, una velocidad, y en cierto modo les doy vida; pero al escucharlo en la voz de otra persona todo eso se distorsiona, suena diferente. Pero cuando aquella tarde recibí un mail de Saray con el audio del poema no podía creer que aquello que estaba oyendo fuese un poema mío, no marcaba mis ritmos, se hacía extraño: mejor. No sé expresar lo que sentí. Se me saltaron las lágrimas al sentir lo que el protagonista del poema piensa, y sufre por el amor. Me sigues faltando tú…

Nunca dejas de querer a la persona de la que realmente has estado enamorado.
Sólo puedes aprender a vivir sin Ella…
{Alguien…}