Pereza

Y cada vez que voy a decirte lo que siento
hay algo que me impide hacerlo.
Mis dedos no responden o mi cabeza
encuentra otras excusas:
Tumbarme, dormir, soñar con lo que podría ser…
Y al final, simplemente, acabar no haciéndolo:
procrastinándolo.

Algunos lo llamarían pereza,
y lo tomarían como algo malo, dañino,
pero yo sé que el pecado ha sido mi mayor virtud
me ha ayudado muchas veces a no cometer errores
y me ha dado las ganas y la fuerza para term