Obsolescencia Programada

Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros,
no habrías escogido ni amarías a mi esclava;
Has dejado una rama donde florece la hermosura
y te has vuelto a la rama sin frutos.
Sabes que soy la luna llena, pero, por mi desdicha,
de Júpiter te has enamorado.
{Wällada bint al-Mustakfi}

Te ofrecí una vida junto a mí
Que de un plumazo borraste y despreciaste.

No era digno a tus ojos ni a tus esquemas,
Tenías miedo de aprender un nuevo software.
Elegiste otro modelo más antiguo,
Más próximo a los que habías usado siempre,
Pensaste que con más tiempo menos fallos
Y no fuiste consciente de que los parches
Los ha de instalar el usuario –si quiere–,
Que a mayor uso más se vicia el sistema.

Yo era fruto del tiempo y de la experiencia.
Sí, controles distintos e interfaz cambiada,
Pero errores corregidos y un uso leve.
Fácil de manejar y aprender para alguien sin miedo.
Muchos programas para instalar y pocos por desinstalar.
Pero te dejaste guiar por la costumbre,
Y olvidaste que en los productos antiguos
Ya no existe la garantía para poder descambiarlos.

Yo te ofrecí una vida junto a mí
Que con un clic derecho enviaste a la papelera.

Ten paciencia, mucha, ese es el secreto de todo,
Cuando lleguen los cuelgues, pulsa Ctrl-Alt-Supr.
Eso siempre funciona, sino, machetazo y reinicia el sistema,
Y si llegas a cabrearte demasiado todos hemos soñado
Alguna vez con romper el portátil o estampar el teclado.
Pero nada te devolverá el dinero, ni la opción de poder elegir.