La Muerte de Nuestro Amor

Es inútil que busque tu sonrisa
Cuando el dueño de tus lágrimas soy yo.
Nada vale anhelar rozar tus labios
Cuando mi boca, para ti, sólo es espino.

Tu risa, aunque tenue, aún retumba en mi mente
Y tu silencio al verme paraliza mi corazón;
Recuerdo cuando mi mirada tornó tu reflejo serio,
Frente a mí no alzaste ni los ojos, sólo el dolor.

Recuerdo que no respiraste, por miedo.
Temías que pudiera adivinar el dibujo de tus senos,
Bajo tu ropa, recordar el tacto de tus pechos.
Hiciste bien, pero me dolió en el alma.

Sabía que mi sola presencia te dañaba,
No debía seguir allí para hacernos más daño.
Al estar junto a ti sólo borraría los buenos momentos
Que pasamos juntos cuando creí que me amabas.

Ya sólo me quedará soñar con tu sonrisa,
Recrearme en los viejos momentos, en los besos
Que le robamos a la noche, a la mañana, y a la vida.
Para mí me llevaré aquellos que aún le debemos a la muerte.

Los que le debemos a la muerte de nuestro amor.