España va bien

Un día más. La misma rutina. Sacar el coche del garaje, girar a la derecha, tener cuidado en el ceda el paso, no se ve bien quién viene. Unos cincuenta metros y a la izquierda. Paso de peatones. Salir, y meter segunda. La glorieta, tercera salida, dirección a la capital, y tercera. Quinientos metros y cuarta. Coger la incorporación a la autovía, reducir a tercera antes de entrar; siempre hay tráfico. Encender la radio, el mismo programa de siempre, las mismas noticias económicas: España va de mal en peor. El paro vuelve a subir. Meter quinta al coche antes de que hablen de la deuda y la prima de riesgo. Mirar el reloj, llego bien al trabajo –como siempre–. Tengo que entregar el informe. Girar a la derecha mientras reduces a cuarta en la curva peligrosa. Pensar que lo has perdido todo. Algo distinto. Girar hacia la izquierda, hacia el puente. Saber que lo pierdes todo para siempre.