Desenamorarte

Y no lo conseguía, no lo conseguía jamás, y ya había pasado mucho tiempo desde el último imposible, no podía borrar el recuerdo de su cabeza, ni de su corazón. Había, tenía, un algo que le hacía caer cada noche en el mismo dolor, llorar en sus sueños, y despertar con una extraña angustia en su cuerpo; aquella que ni otros labios habían podido robar, la misma que se alimentaba de más imposibles, de más promesas vanas que ambos sabían no se cumplirían pero una de las dos partes pensaba que minimizaría el dolor o eso pensaba la otra parte … porque, al final, el error nunca está en amar sino en no poder desenamorarte en el momento adecuado…