Déjame Entrar en tu Cama

Déjame entrar en tu cama, y llenar tu cama de estrellas.Aquellas fueron sus palabras. Extraña forma de ligar con una chica, pensé cuando le oí decir eso, pero efectiva como pude comprobar horas después. “Demasiada cama”. Mi respuesta fue tajante, pero no desistió. Mis amigas me insistían en darle una oportunidad. No era feo. Era guapo. Rubio, ojos azules, esbelto y bien vestido; además, no estaba bebido. Inusual en aquel bar. Diferente a lo típico de esas noches. Volvió a acercarse a mí una vez más: “aún me quedan estrellas para tu cama”, atacó.

Está bien, pero antes de llegar a ella tendremos que ver esas estrellas que comentas.

Sólo fueron un par de copas las necesarias y acepté sus juegos de niños. Encontramos aquellas estrellas y las fuimos recogiendo por el camino. Ahora mi cama está llena de estrellas, pero mi cartera vacía.