Cacaolat

No sé muy bien por qué, pero de repente dije:
“Estamos en este mundo sólo una vez”.
“Estamos aquí ahora”,
dijo Verónica, como si pensara que era importante recordarlo.
{Jostein Gaarder; La joven de las naranjas}

Te empecé a amar en un abrazo,
te conocí en un inesperado agradecimiento.
Y llegaste así, sin preverlo, sin buscarte:
en momentos y en un lugar que no habría imaginado.

Ahora el tiempo se dilata y tengo miedo
–en realidad lo tengo desde el primer abrazo–
miedo a no estar a tu altura, a no alcanzarte,
a no poder demostrarte cuánto te podré amar.

Es fácil confundir el miedo y las lágrimas
–porque también las hay cuando te pienso–
con dudas o dolor; pero, créeme he llorado por ello
y estas lágrimas no son similares a las primeras.
Ahora me recuerdan a lágrimas de luna: a belleza.

En esa palabra se puede resumir todo: bellesa.

Estar a tu lado es vivir dentro de una ilusión,
de un espectáculo de magia lleno de sorpresas
al que jamás pensé podrían invitarme.
Y allí me encontraba yo, boquiabierto, atónito,
tan inmerso en el deseo de cuidarte y mimarte,
tan inmerso en la felicidad de estar a tu lado
que no soy capaz de escribir, sólo lo hacía desde la tristeza.

Una respuesta a “Cacaolat”

  1. Belleza es la que escribes tu en cada palabra. Belleza es la que transmites con tu mirada. Belleza es la que muestras día a día con tu esencia, con la bondad de tu alma…
    Belleza… sólo 7 letras y su extensión es ilimitada. Gracias, por hacer de cada recuerdo, ilusión y momento, una experiencia por siempre recordada. T’estimo!!

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