Reto Poember (Quinta Semana)

Aquí termina el reto de Rojo Bosque de Poember, estos han sido los últimos poemas que he escritor. Todos, con sus respectivas fotos y textos que lo acompañan, están publicados en mi cuenta de Instagram por si alguien tiene interés:

Cadenas
Las cadenas, al igual que los muros, sirven según quién las utilice.
Igual que te apresan,
te hacen avanzar. De ti depende.

Letargo
Y una vez más llega la fecha,
me vuelvo a enfrentar a mi gigante,
despierto de un profundo letargo
y soy consciente que Goliat ya llegó,
de nuevo más rápido de lo esperado
pero cierto como el amanecer de cada día.
Dos años pasan del combate,
demasiados días para el entrenamiento,
ahora solo resta conseguirlo y vencer.

Alas
Echo la vista atrás, otra vez y van tantas
que aunque siempre me digo que es la última,
nunca dejo de encontrar motivos para no hacerlo.
Hoy, como un día cualquiera, y van tantos
a mi mente ha llegado como un soplo de viento
aquel dibujo de las alas en en tu espalda
y cómo una foto hizo que todo comenzara.
Un retraso sin tu cara que no olvido
que me hizo despertar y despegar, pero…
yo sólo era un niño queriendo volar sin apenas caminar.

Camino
No soy hombre religioso,
no tengo fe ni creo en una fuerza superior.
Pero cuando te pienso,
cuando te veo,
me gustaría serlo,
desearía creer en algo más.
No siento que estés en mi vida por azar,
me resisto a pensar que sea una mera casualidad,
que este camino juntos no sea un plan divino.
Si existiera algo más,
si fuese hombre religioso
daría gracias
todos los días de mi vida,
daría gracias a dios por dejarte en mi camino.

Reto Poember (Cuarta Semana)

Ya nos estamos acercando a la recta final del reto de Rojo Bosque, de escribir todos los días, están publicados en Instagram y, semanalmente, por aquí:

Medir
A veces me pregunto si se puede cuantificar el amor,
si se puede medir el daño que me hiciste vivir,
si alguien es capaz de establecer el tamaño
de todo aquello que una vez nos unió.
Y no encuentro a nadie, no obtengo lo que necesito.
Porque los elementos incontables, en este caso, intangibles,
no se pueden tocar aunque ello no los haga menos reales,
pero la realidad siempre, siempre, siempre se puede medir,
se debe medir,
lo utilizamos en la distancia, el peso y el volumen,
una triada perfecta como decía Guillermo Martínez:
Amar, temer, partir.

Observar
Lo único que te pido
es volver a observar
tus ojos al amanecer.

Silencio
Desde aquella noche
todos los días recuerdo tu respuesta:
gesto por gesto y palabra por palabra,
o más bien, inmutadez y silencio.
Permaneciste tan inmóvil que dudé de mis palabras,
vacilé, y mientras la sostenía con la mano,
repetí la pregunta:
¿El dinero o la vida?

Sonrisa
He tenido que aprender a olvidarte,
a deshacerme uno a uno de todos tus recuerdos
de todas las veces que fuimos algo más.
He aprendido a borrar tu sonrisa,
tus labios, tu comisura, tus dientes,
la mueca que se te hacía en la mejilla… y tu mirada.
He tenido que olvidar tu mirada,
y ya, ya tampoco recuerdo ni tu voz,
la misma que me susurraba y me decía lo que sentía,
aquella que la primera vez me dijo tan poco
y me hizo sentir tanto, que no sé,
cómo he sido capaz de decir
que he aprendido a olvidarte.

Lluvia
Su vida mantenía un matiz grisáceo.
Prácticamente constante y plano
sin nada que le hiciera cambiar
y sin ilusión ni ánimos para salirse del redil.
Hasta que llegó ella como la lluvia, impredecible,
que tras un verano de sequedad y viajes
arrastra el polvo y muestra los colores,
y poco a poco descubre el valor.

Nunca
Nunca descubrí el verdadero motivo de escribir,
a nadie le conté jamás porqué hablo poco y escucho mucho.
No suelo explicar a la gente los temas que me interesan
aquellos que harían brotar la ilusión en mi mirada
mundos sobre los que entiendo pero no comparto,
y cuando lo hago, muestro menos conocimiento del real
incluso llego a mentir por no cansar al interlocutor
demasiadas veces viví el cansancio en la mirada del otro,
demasiadas veces viví el rechazo y sentí sin valor mis historias.

Hierba
Nunca entendí el momento
cuando creces y dejas de ser un niño,
cuando empiezas a preocuparte más por las heridas
que por sentir la hierba bajo tus pies,
cuando dejas de querer saltar sobre los charcos
para hacer lo correcto, lo que dicta la norma.
Quizá sea verdad aquello de:
todos tenemos dos aniversarios,
pero también dos muertes.

Reto Poember (Tercera Semana)

Como ya sabéis, estoy participando en el reto de Rojo Bosque, de en escribir un poema durante cada día con una palabra dada, diariamente los voy publicando en Instagram. Y, semanalmente, los traigo por aquí:

Vidrioso
Quizá aprendí tarde
que los corazones,
están hechos
de un material
vidrioso.

Silbar
Me gustaría practicar el idioma de la Gomera,
poder enviar mi mensaje allende los barrancos,
o decirle a la chica que me gusta lo guapa que es
sin ninguna palabra.
Me gustaría saber silbar, y tener otra forma de comunicación.
Sentir como mi hijo me admira al hacerlo
como yo hice con mi padre cuando le oía.
Pero sobre todo,
porque los silbidos llegan más lejos que los gritos.

Oscuridad
He intentado escribir esta noche
pero la oscuridad le oculta el camino
a mis musas.
He intentado escribir un gran poema
pero ya he deshecho varias ideas malas
para un poema.
He intentado escribir, y he sonreído,
ya he alcanzado la equidistancia.

Coser
Busco hilo y aguja para coser una a una mis heridas
y me encuentro, una vez más, con aquellos recuerdos
cuando jugaba a ser enfermero, a curar las ampollas de un camino
después de días y días de andar, de caminar,
de sufrir con unas botas demasiado firmes y duras.
En mi cabeza vuelve a presentarse la imagen aquella,
de la aguja creando una herida en la piel
necesaria para salvarme de otro daño peor.
Busco hilo y aguja para coser una a una mis heridas
antes de que sea demasiado tarde.

Marcescente
De pequeño, en el colegio, me enseñaron la diferencia
entre árboles de hoja caduca y perenne.
Siempre encontré más exóticos y fuertes, los de hoja caduca,
no estaba acostumbrado a verlos
y resistían el otoño sin hojas.
Años más tarde, en el instituto, me enseñaron la importancia
de la clorofila, la fotosíntesis y el verdor.
Siempre me llamó la atención que ese pigmento fuera el responsable
de convertir el dióxido de carbono en energía.
Pero, lo que nunca llegué a aprender es cómo llamar
a aquellas hojas que perdían la clorofila,
se quedaban sin color, sin motivo funcional,
y se mantienen aferradas a la rama de un árbol desnudo
ante el frío invierno, como si aún quedara un hilo de fuerza en ellas.
Marcescente, marcescente me repito una y otra vez
para no olvidarla nunca
aunque la palabra que resuena en mi cabeza sea esperanza.

Olvido
Pasan los años y sigo manteniendo el recuerdo,
aunque cada día cueste más luchar contra el olvido.

Raíces
He viajado por cientos de lugares,
vivido en decenas de ciudades,
habitado en incontables habitaciones,
pero no he logrado encontrar aquel que me haga sentir
que por fin he llegado a mi hogar,
no he descubierto otra tierra en la que quiera echar raíces
que no sea junto a ti, en tu cuerpo.

Reto Poember (Segunda Semana)


Seguimos con el reto de de Rojo Bosque, para durante noviembre para escribir un poema cada día, os dejo con los poemas de esta semana, y como siempre los voy publicando en mi cuenta de Instagram.

Sueños
Mi casa huele a ti, mantiene tu esencia.
Llego tras un día duro de trabajo
y tu olor impregna mi nariz.
El olor de los sueños, de mi sueño.
Y me paraliza, me quedo de pie en la puerta,
sin atreverme a entrar, sin encontrar
el valor para estar otra noche sin ti.

Ignición
No es tan fácil, las palabras no siempre llegan solas.
No siempre basta con echar leña al fuego y esperar
tienes que pensar en la estructura y en la forma,
debes prender la chispa, forzar la ignición de la madera,
la llama irá abriéndose camino entre las cortezas
hasta que pueda dar el suficiente calor por sí misma
para dejar un rescoldo en forma de poema.

Ropa
Si dijera que me recuerdas a una cebolla nadie lo entendería,
pero me imagino denudándote,
quitándote la ropa poco a poco
con suavidad para no dañarte,
como se hace con el bulbo de una cebolla.
Si te corto, si cortamos,
se me saltan las lágrimas, y me hacéis llorar.
Y, en tu centro, tras todas las capas
guardas tu parte más jugosa, la más dulce,
el corazón…

Cavar
Hay veces, quizás demasiadas, en las que me encantaría
desaparecer, volverme invisible, ocultarme,
para así poder centrarme en mí, en lo que quiero y necesito.
Hay veces, quizás demasiadas, en las que me gustaría
cavar un hoyo y enterrarme con mi claustrofobia
para así poder centrarme en los latidos de mi corazón.
Hay veces, nunca demasiadas, en las que desearía
escuchar nuestros corazones al compás latiendo,
para así poder olvidar el mundo exterior y sentirte.

Minúscula
Me gustaba decirte pequeña,
porque me sentía con más fuerza para protegerte,
pero cometí el error de volverte minúscula y olvidarte.

Hongo
Aún hoy, y todavía, cierro los ojos y me encuentro allí,
han pasado más de seis años, pero mi mente mantiene intacto
aquel bosque gallego, rodeado de vegetación y fauna:
un pajarillo por aquí, algún hongo por allá, unas hormigas corriendo,
un gran árbol sobre el que apoyar mi espalda, hierba fresca
y todo para encontrar un lugar en el que huir de todos.
Era extraño porque comencé aquel viaje en soledad,
y soledad era lo que necesitaba en ese momento y no lo tenía.
Lo único que ansiaba en aquel trozo de bosque era paz,
dejar la mente en blanco y organizar mis sentimientos
y todavía hoy recurro al recuerdo cuando lo necesito,
aunque allí nunca llegué a encontrar lo que necesitaba.

Pelusa
Nunca encontré el valor para mirar debajo de la cama,
no por miedo a encontrar alguna pelusa ni al coco
sino por no tener el valor de enfrentarme al pasado
que siempre se esconde ahí donde no se puede ver.

Reto Poember (Primera Semana)

Durante el mes de noviembre estoy participando en el reto de Rojo Bosque, consistente en escribir un poema durante cada día del mes donde aparezca cada palabra elegida, los voy publicando en mi cuenta de Instagram. Aquí os dejo los cinco primeros días de esta semana:

Siempre
Yo estaba allí,
tan solo buscaba un motivo más para soñar
y poder elevarme sobre esa pequeña nube
agarrado al cordel de un globo de helio
-el mismo que nunca me compraron de pequeño-.
Cuando lo vi,
no pude resignarme a hacerlo realidad
aquel globo con un personaje que no conocía,
era lo que siempre había deseado en mi interior.
Aunque ahora estoy demasiado dejado para volar.

Dormir
Mirarme en tus ojos es como hacerlo en esos espejos enfrentados
Que se repiten hasta el infinito cada vez más pequeños
Mientras la vista se fija en un puto concreto y se paraliza
Haciéndome consciente que podría dormir dentro de ellos.

Violeta
Tu recuerdo se me presenta en tonos violeta,
que me llevan a los campos de mi niñez
donde, ingenuo, jugaba con esas flores del mismo color.
Y son ellas las que me retornan al presente.
Compartes tanto con ellas, y a la vez eres tan fugaz
que me da hasta un poco de miedo perderte
si tardo un poco más en volver a mirarte.

Ladrillo
La misma arcilla que construye obras de arte en manos del alfarero,
dentro del tejar crea ladrillos.
El mismo ladrillo que da forma y calor a una casa que será hogar,
levanta muros que separan.
Y el muro que nos separa también nos hace creer que alcanzará a protegernos,
aunque nos aisle, aunque me aleje de ti.
Los mismos elementos se transforman en antagonías sin llegar a sentirlo.

Miedo
Comenzar a sentir cómo se va cayendo todo,
que las historias son cíclicas y se repiten,
el miedo al error es cada vez más intenso,
ser conocedor de los pasos correctos a dar,
repetir mentalmente cien veces la respuesta
y que el acto sea distinto, de la peor forma posible.

Atracción Amorosa

Lo que me pides no lo puedo hacer, lo siento mucho. Sé que quizás tú me ames, pero lo que yo siento por ti no va más allá de la simple atracción carnal, de ese juego que un día empezó con miradas y coqueteos hasta que desembocó en todo esto. Quiero que sepas que lo siento, de verdad, a mí me duele tanto como a ti, pero no por ello puedo dejarlo todo y seguirte. Yo no tengo ese valor y lo que siento por ti no me lleva a hacerlo.

Recuerdo que éramos compañeros de clase, e incluso al principio no me fijé en ti; tenía novia, una novia a la que sigo amando ahora y tú me pides que la deje para irme a tu lado. Pero no es posible. La vida real no funciona así, la vida real, duele.

Recuerdo como todos los chicos decían que estabas muy buena, así sin más, que tenías buen cuerpo, fue entonces cuando comencé a fijarme también. Te buscaba cos los ojos cuando tú no te dabas cuenta, buscaba tu cuerpo y tus curvas cuando todos descansaban de mirarte, quería que fueses sólo para mí, aunque yo me compartiera. No lo conseguí. Con el tiempo empezamos a hablar, al fin y al cabo, éramos compañeros de clase y era lógico que tuviéramos que pedirnos apuntes, resolver dudas o comentar sobre los profesores.

Del compañerismo surgió la amistad, de la amistad el roce, del roce el deseo y del deseo nuestro primer beso. Pero, incluso antes de ese beso ya había conseguido agarrarte por la cintura, sí, no sabía el motivo, posiblemente solo fuese una excusa tonta para poder hacerlo, pero te agarré lentamente y fue una sensación sin igual, tú me la devolviste con una sonrisa… Entonces, en ese instante, con tu sonrisa había descubierto que además de un cuerpo precioso tenías unos ojos que hipnotizaban, y yo siempre fui fácil de hipnotizar. Te acercaste a mí con tus ojos, buscando algo que no te di, sin embargo, lo que sí te di fue un beso y no sé por qué, yo tenía novia en aquel entonces y la sigo teniendo ahora. Ambos lo sabíamos y sin embargo no rehuiste de mis labios, no entiendo por qué. Cómo dijo aquel escritor argentino de bahía blanca: hace diez segundos… me olvidé por un momento.

Desde entonces hasta la próxima vez que volvimos a hablar pasó algo de tiempo, un par de semanas o más, nunca le dije nada a nadie, y mucho menos a mi novia. No sé si tú lo hiciste, jamás te pregunté, no soportaría saber que alguien más sabe que fui infiel. Pero volvimos a encontrarnos y volvió a suceder, sin preaviso, esta vez con más ansia, con más deseo y no fueron sólo besos. Tú lo recordarás tan bien como yo, cómo nuestras manos recorrían nuestros cuerpos… Esa fue la primera vez, pero no la única ni la última.

En este tiempo lo hemos hecho decenas de veces, no nos bastaba con nuestros besos para desfogar la pasión, ambos necesitábamos más, pero cada uno por una razón distinta: tú por amor, yo por lujuria. Para hacer el amor sintiendo algo por la otra persona ya tenía a mi novia a la que la engañaba, a la que engañé mucho, sí, pero la amo. ¿Sabes? Ella me ama y no puedo dejarla tirada por todo esto.

No puedo seguirte más, lo siento. Cuando todo empezó no era consciente de que podríamos llegar a tanto, ni siquiera sabía que me estabas amando. Y es que, yo sólo miré tus curvas y tus ojos, la forma de acostarte conmigo, no te pedía nada más que no fuese sexo y pasión; tú siempre quisiste más y yo no supe verlo, y ahora me doy cuenta, tarde, pero me doy cuenta: quieres que deje a mi novia y me vaya contigo, que hagamos una vida juntos, pero lo que me pides no puedo hacerlo.

Lo siento, tú para mí sólo fuiste un deseo, una ilusión que sé no debiera haber probado nunca, aunque lo hice.

Mañana será todo igual, sólo seremos un recuerdo por eso no te preocupes. No nos volveremos a besar, al menos no si me pides amor, o si me pides que la deje a ella. Yo no puedo hacerlo, jamás lo haré, la amo… aunque, soy consciente, seguramente ella me deje cuando se entere de lo nuestro, entonces no sé qué podría pasar, prefiero no pensarlo. Lo único que sé es que…

Jamás debí agarrarte por la cintura y mirarte tan fijamente a los ojos, jamás te debí besar la primera vez.

Cinco años

Hoy hace cinco años que publicaba mi primera entrada, con aquello de:

Desde hace mucho tiempo, cuando hice el cambio de blogs –de El Rincón de Los Vencidos a La Piel de Una Promesa–, venía pensando en una página más personal, en un dominio propio. Y, el pasado 18 de septiembre adquirí el dominio. Y hoy, 29, nace este sueño en su máximo esplendor. Otro gran sueño cumplido; y aún quedan muchos por llegar. La elección del dominio está clara, además (gracias al consejo de un lector), fue como me presenté en mi último libro: José Miguel Valverde.

Y, en un día como hoy, me apetecía hacer un breve resumen de todo este tiempo. Recuerdo aquellos días con una ilusión especial tras un tiempo, más o menos extenso, en el que me mantuve en silencio comenzaba una nueva etapa. Ahora, recién cumplida la treintena también comienza una etapa. Ahora también llevo un tiempo sin escribir demasiado, tengo algunos poemas a medio terminar esperando la inspiración para poder completar por fin mi próximo poemario, Recuerdos de Tu Soledad.

Los primeros meses de la página fueron de cambio, de cambios personales que me llevaron a escribir ríos y ríos de tinta durante varios trimestres más. Al fin y al cabo, siempre he escrito más cuando estoy triste. También fue la primera vez que publiqué textos en antologías y que comencé a hacer recitales más frecuentemente. Ahora, escribiendo estos párrafos me encuentro con otra entrada donde hablo de los retos…. porque el reto no está en poder ganar al gigante, sino en poder superar el miedo a enfrentarse con él.

Dos años y medio después volví a encontrar la estabilidad personal, que llegó sin esperarla en medio de un viaje, uno de esos a los que me había aficionado en esos meses, y después mucho más pero ya sí, acompañado. Y, como comentara también hace dos años, al encontrar esa armonía y felicidad mis versos fueron quedando algo más mudos y guardándose en privado para disfrutarlos, aunque poco a poco siento como vuelven a despertar gracias al calor de ese amor. Y, a todos los que habéis estado ahí desde el principio, los que me habéis acompañado sólo un tiempo, y los que llegaréis, gracias, muchas gracias por hacerlo posible y por todo lo que aún está por llegar. Pero, como escribí hace unos días:

No me gusta pensar en el futuro.
Aprendí hace ya algún tiempo que no se deben
hacer castillos de arena en el aire que está por llegar.
Supongo que es por eso por lo que he intentado
vivir nuestra relación día a día
sin pensar ni centrarme en lo que llegaría mañana,
intentando no preocuparme por lo bueno ni lo malo.

Predecesor

Seguía sin comprender la razón de tu viaje,
No entendí, no alcancé a descubrir los motivos,
Hasta que te encontré en un sueño (otra vez).

Me costaba tornar la vista atrás, despertar;
Gritarme, abofetearme la cara y entenderlo:
El camino. Mis recuerdos. El peregrinaje.
Yo tuve la culpa, yo fui el culpable, yo te dejé atrás.

Una despedida siempre viene precedida de un viaje,
Y no al revés.

Volví tan enamorado de aquellas espigas de trigo:
De sentir el viento rugir entre los cereales,
De sentir el olor a paja tostada por el sol,
Fue el único lugar capaz de salvarme del abismo.

Y al volver mi boca dibujó una mueca en tu boca
Envidiabas el brillo de mis palabras y marchaste.
Seguías sin comprender la razón de mi viaje.