Amor caduco

Una vez,
guardé una rosa –de enamorado– entre las páginas de un libro.
Guardé el libro, escondí los recuerdos y silencié toda relación con ello.

Al tiempo,
tropecé con la rosa –de enamorado– entre las páginas del libro.
Recuperé viejas sensaciones, abrí la ventana al sol y la rosa se pudrió.

Entonces,
entendí que si la rosa –de enamorado– en las páginas de aquel libro
no había podido resistir el paso del tiempo nuestro amor también era caduco.