Abnegación

Era primavera. El tiempo había pasado demasiado rápido, y con él se había llevado el frío y acercado la calor. Pero no ese calor que él ansiaba. Un abrazo, con eso tenía suficiente: ¿era tanto pedir? Quizá sí.Ansiaba rozar su cuerpo, pero no podía. Estaba demasiado lejos, le dejó escapar: le ayudó a huir. Fue una decisión dura, ¿amarrar al ser que amas? ¿Empujarle hasta dónde sólo quede el recuerdo? ¿Dejar que sea feliz lejos de ti? Por supuesto, lo merecía. Hizo todo lo que pudo, se enfrentó a sus miedos y sus prejuicios. Se abrazaron, se besaron, y se despidieron. No lloró, aquella vez no. Ni sintió frío, entonces no: abnegación. Sacrifico por los demás, fue lo único que sintió.

Recordó aquel momento y sonrió. Supo también lo estaba haciendo en ese instante desde la distancia que una vez unió a aquellos cuerpos. Desde el calor de un abrazo…