Feliç Aniversari, Fadeta

Cada vez que pienso en cómo nos conocimos sólo se me viene una palabra a la mente, azar. Porque en el fondo, Barcelona y Málaga están bastante lejos cómo para que nuestras vidas se cruzaran de otra forma…

Sant Jordi 2016

Sí, seamos claros: el haberte conocido -y que cambiaras mi vida- fue fruto de una serie de casualidades que difícilmente lo habría podido imaginar varias semanas antes de hacerlo. Desde entonces me has acompañado y te he ido conociendo más, y este es el segundo cumpleaños que puedo compartir a tu lado, que en proporción son muy pocos pero me han bastado para admirarte, porque como dijo Bertolt Brecht, “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles“. Tú, fadeta maca, para mí y para muchas personas que están a tu lado y te aprecian, eres una de las imprescindibles. Gracias por no desistir nunca en tu empeño.

Por eso hoy, de esta forma atemporal, y después de haberlo hecho antes de otras formas, o incluso algunos días previos de más y quién sabe si también algunos días después, quería felicitarte. Volia desitjar-te un feliç aniversari i que totes el teus somnis es facin realitat. No sé si alguna vez podré hacer algo para sorprenderte o hacerte sonreír, pero lo voy intentando y también el no desistir. Te quiero muchísimo y te deseo lo mejor, desde aquí, desde todos los rincones del universo, mucha suerte y felicidad en este nuevo año que empiezas a recorrer, no olvides nunca que siempre tendrás mi mano para sujetarte si lo necesitas y mi abrazo para darte el calor que haga falta. T’estimo moltissim, Mireia, te amo.

¿Y sabes qué? Lo mejor de todo este tiempo ha sido el poder estar a tu lado y compartir tus sonrisas, y ver como poco a poco vas alcanzando y logrando superar más metas y proyectos, y por supuesto los que aún quedan por superar. Lo mejor es verte alcanzar sueños, llevarte a tierras lejanas en las que sólo habitan las hadas y sentirte disfrutar como una niña pequeña. Lo mejor es poder tocarte para, sin que lo esperes, besarte, susurrarte  o abrazarte muy fuerte contra mi pecho. Me gustaría poder seguir compartiendo todos estos momentos contigo, pero sobretodo deseo y anhelo estar ayudándote a hacerlos realidad. Se muy feliz siempre.

Te dejo estos versos que una vez te escribí, también para un aniversario…

Besos Prometidos

Desde el principio la luna nos ha acompañado,
comenzó en marzo, en tierras cercanas a estas
con una locura, una propuesta: un viaje para conocernos.
Pero Barcelona mediante, fue escala necesaria.

Aeropuerto, estación de tren con más miedos que besos;
y hoteles convertidos en bosques de meigas i fadas
donde perderse de las miradas del mundo y fundirnos
en un beso que despierte la magia que brota dentro de nosotros.

Sabores de despedidas que no se calman con abrazos,
llegadas a otras estaciones de tren desconocidas,
carteles improvisados que no hacen falta porque no queda nadie.
Paseos nocturnos, promesas de volver que hoy se cumplen.

Locuras lanzadas, aceptadas sin pensar, por buscar más meigas,
en sus tierras, donde habita la magia, sueños bajo el ala de un hada.
Misterios sin comprender en callejuelas del sur.
Paseos nocturnos junto al mar y sueños no imaginados.

Despertares a los pies de la escalera esperando, a la amada,
mas kilómetros por un beso fugaz y una mirada cautiva,
en la torre de un castillo, destino sorpresa, preparación.
Viaje en el tiempo hasta la era de los castillos
habitar en ellos, en el medio de la nada, lejos de la mente.

Juego de números, medias aritméticas y lunas menguantes,
promesas realizadas sobre las llamas de un fuego incipiente,
terminadas en la playa contemplando un nacimiento común,
a las orillas del Mediterráneo, el mismo mar que nos une.

Destinos lejanos, proyectos que se escapan y no se comprenden,
sueño cumplido, tierra de pictos, castillos y más hadas.
Más kilómetros por un beso fugaz y una mirada cautiva,
con una locura, una propuesta: un viaje para intimarnos.
Extremos y cambios, frío y calor, norte y sur, piedras y arena.

Regalos vence miedos desde las alturas, desde el tiempo,
desde la velocidad y la distancia. Compartir más que un día,
habituarse a esperar y pasear, arrutinarse y disfrutar de ello.

Voces compartidas, saludos desde balcones andaluces,
poemas dedicados con sabor a chocolate, y a muchas horas,
breves paseos a caballo y norias que de tan despacio dan miedo.
Tan pausadas que permiten llegar a las estaciones de tren,
para volver a compartir miradas, noches y rutinas de películas.

Cenas que permiten un invitado sorpresa, un hada come poco,
pero cautiva con su elegancia, su belleza y su mirada…
Tiempo de paseos nocturnos junto al mar y sueños no imaginados.

Mares que desembarcan en noches de invierno, en padres e hijas,
que prosiguen su estado y se transforman en nieve, y risas.
Sueños cumplidos, locuras imposibles, castillos a los que volver.
Sorpresas con sorpresas dentro de ellas, puentes romanos islámicos.
Despedidas que no quisiera nombrar jamás, manos entrelazadas.

Reinterpretación de recuerdos, cruce de miradas en el abrazo,
música que enlaza con la luna que nos acompañó la primera vez,
Paseos nocturnos, promesas de volver que hoy se cumplen…

El Collar de La Soledad

Hace cuatro años, tal día como hoy, publicaba -el que hasta ahora- es mi último libro en solitario, transcrito del árabe Tawq al-Uahda, y en castellano El Collar de La Soledad. Ahora, en su cuarto aniversario y en el primer año bisiesto presento la reedición de aquel poemario. Esta vez, bajo el título de El Collar de La Soledad.

Portada Collar Soledad WebDesde hace dos años he estado pensando en la opción de reeditarlo, dándole muchas vueltas a la cabeza, pero no era el momento, no lo sentía hasta ahora. Supongo que ahora es el momento, pero para ello ha sido necesario realizar modificaciones en la versión de 2012, por un lado para reflejar mis propios cambios personales y la propia evolución del libro. Entre ellos, han desaparecido los dibujos que le acompañaban en la primera edición, las letras en árabe, y se ha modificado la maquetación y el diseño interno, unificándolo todo un poco más. Además, como no todo es restar o modificar, se han añadido más de una decena de poemas que formarán parte de mi nuevo proyecto (por ahora llamado, Recuerdos de Tu Soledad).

Sin más, te invito a que te aventures en estos poemas, a que descubras el amor en todas sus vertientes, desde el amor carnal, el imposible, el oculto, el que ha de esconderse, el que se siente por un lugar, el de amistad o el que agradece… incluso el amor que duele, que hace daño, que deseas olvidar y que genera insomnio y lágrimas. Te invito a que entiendas lo que los poetas sabemos, no hay nada más liberador que compartir los miedos y en tu mano está aceptarlos, comprenderlos y afrontarlos o dejar que ellos tomen el control en tu vida. Ten presente siempre que en la poesía, tanto a quien la escribe como quien la recibe, nos está permitido soñar… así como nos está permitido llorar y también amar, e incluso se nos permite odiar y sufrir en soledad… Se nos permite empezar de nuevo tras la última estrofa.

Puedes descargar, gratuitamente el e-book desde este enlace, o pinchando en la imagen superior, y próximamente, también estará la versión en papel. Muchas gracias a todos.

Tanto Te Amé

Nunca entendí cómo llegué a amarte tanto, jamás he llegado a comprender la razón de aquella obsesión sin razón. Era algo más fuerte que yo, más fuerte que un simple deseo, te necesitaba como el cielo a los pájaros, como el día a la noche, pero como la Luna te mostrabas ante mi tan cercana y tan inalcanzable que sólo podía soñarte. Me hacías daño, por eso nunca entendí cómo llegué a amarte tanto.

He soñado miles de veces con dormir y despertar a tu lado. De amanecer en tu nuca, abrir los ojos en tus pechos y bostezar en tu sexo. Desayunar en tu piel las caricias de tu aliento, alimentarme con mi amor hacia ti, con tu indiferencia hacia mí. Quiero vivir en ti tanto tiempo que me dejes recorrer cada centímetro de tu cuerpo, que olvides mi ser, que dejes de sentir mi alma porque ya sea parte de la tuya. He soñado miles de veces en dormir y despertar a tu lado.

He derramado demasiadas lágrimas por ti, tantas que hoy me hundo en las arenas movedizas que se formaron a mis pies. He llorado por ti más que el resto de ánimas vivientes. Llorado más penas que sonrisas dibujadas en mi gélido rostro cuando despertaba la madrugada. Te sufrí cuál clavel, cual rosal, que inertes e inmóviles sienten y mueren al ver como su flor es arrancada por unas manos frías y sin cuidado, para que esas manos con sumo cuidado la llevan hasta tu pecho. Te sufrí al desgarrarme por dentro al no ser yo quién recibiese la sonrisa cómplice de tu boca. Por eso, por ti he derramado demasiadas lágrimas.

Me prometí tantas veces no amarte más, que hasta perdió su significado la promesa, igual que perdió su significado el amar de esta forma, sin medida. He querido tantas veces despertar en tu boca que ya ni siquiera recuerdo el día que te empecé a amar, ni el sabor de otros besos. Este dolor se filtró en mi cuerpo y mutó mi sonrisa en indiferencia, más tarde en tristeza igual que la rosa roja injertada en un rosal blanco la próxima primavera será rosa. Ambos nos transmutamos sobre nosotros mismos. Cual sueño se torna en pesadilla, y es que, me prometí tantas veces no amarte más.

Tanto te amé, que tú jamás me correspondiste:
mi amor era suficiente para los dos…

Veintidós

Tres años pasan rápido, casi tanto como tres meses,
O tres encuentros en el mismo lugar donde hubo besos,
Cuando no debían de ser y se convirtieron en la felicidad
Que echaba de menos y necesitaba; hasta que lo entendí:
Yo no estaba preparado para lo que tú me podías dar,
Y tal vez tú no estabas dispuesta a mi aferra.

He de confesártelo: solo te escribo este poema,
Después de prometer(me) que no lo haría más, para olvidarte.
Sólo te escribo este poema porque al fin lo he comprendido:
Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks*;
Aunque siga teniendo ese regusto a gofio –que nada puede borrar–.

He tardado demasiado en aceptar que no era posible,
Que no éramos compatibles, que tú no me necesitabas,
Que dos y dos pueden ser cuatro o veintidós, y la diferencia es infinita.
Pero sobre todo, que he de estarte agradecido por aquello:
En tres meses me hiciste vivir más que en tres años.

Ahh, por cierto,
Tuve que mirar la fecha. Yo, sólo recordaba Noviembre.

 

* Verso de la canción de Joaquín Sabina, 19 días y 500 noches.

Matemáticas

Y aunque nunca más vuelva a besar tus labios
seguiré soñando que tengo esa oportunidad,
y aunque nunca más pueda ver tu cuerpo,
seguiré imaginándolo como la vez que me hizo temblar.

Ha pasado demasiado tiempo, te alejaste, nos separamos,
aquella tangente que nos unió siguió su curso:
Tú en línea recta: derivada de x cuadrado; y yo en círculos.
Maldita aritmética, malditos conocimientos,
¿Por qué no podemos ser senos y cosenos que se cruzan;
o paralelos para sentirte más cerca, aunque inalcanzable?

De nada me sirve mantener nuestra historia en mi recuerdo.
Las funciones no tienen memoria, y las aleatorias no se repiten.
Busco la función que represente el recorrido hasta ti,
Y me encuentro con un dominio irracional, incapaz de resolverse.

Terminé por aprender y dejé de buscarte en círculos viciosos,
Ahora me dedico a sumar las copas de los bares,
Convexas o cóncavas no importa si traen besos
¬aunque nunca sean los tuyos o sean imaginarios¬.

Recitales (y tercer aniversario)

Hace algún tiempo que no escribo por aquí, he estado y estoy inmerso en lo que será mi próximo poemario (que espero vea la luz durante el próximo año, y cuyo título provisional es “Recuerdos de Tu Soledad“) y en la revisión del Tawq al-Uahda que el próximo 29 de febrero hace ya cuatro años, o su primer aniversario bisiesto. Estas obras me han quitado algo de tiempo de dedicación a la web y han hecho que el poco que tenía para escribir lo dedique principalmente a estos. Aparte, es innegable que ahora mismo mi vida está en otra etapa más alegre y plácida personalmente y el tener a alguien a mi lado y las vacaciones han hecho que me descuide un poco más.

Sin embargo, como decía, hoy es un día importante para la página ya que hace tres años que comencé con ella, por éso no podía faltar la entrada hoy, y más con, personalmente, dos grandes noticias:

-Por un lado, el próximo jueves 15 de octubre recitaré en el Liceo de Málaga (otra vez, tras hacerlo en la pasada edición de la Noche en Blanco) de la mano del poeta y compañero Francisco Muñoz Soler y del ciclo poético que organiza la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía ACE-Andalucía, de la delegación de Málaga, dentro del ciclo Voces Compartidas, os dejo el cartel del evento.

Voces Compartidas, 15 de Octubre de 2015 en el Liceo de Málaga

En este caso, me acompañarán tres poetas más, lo que siempre es de agradecer, y como se explica en el cartel, el Liceo se encuentra en la Plaza del Carbón, y el evento es a partir de las 20:00. Para mí es un recital muy emotivo pues vuelvo a recitar en Málaga, que siempre es de agradecer hacerlo en tu ciudad y por el tiempo que estaré haciéndolo, haré un repaso a toda mi obra y a los nuevos proyectos. Merecerá la pena y me gustaría contar con vosotros y vuestro calor. Así como si podéis, para ir calentando, todos los jueves pasan por allí varios poetas y presentan sus poemas, si tenéis oportunidad id, de verdad, merece mucho la pena el encuentro.

-La segunda noticia que quería daros, es también sobre recitales poéticos y de nuevo un lugar en el que repito el Encuentro de Poetas de Ahora, y vamos por el tercer año que se realiza, esta vez en San Fernando. Como ya comentara el año pasado fui de la mano de otra gran amiga y poeta, Mar Marchante. El encuentro se realizará entre los días 23 y 25 de octubre, cuando pueda daros más información y los detalles os lo comunicaré (mientras podéis pasaros por su web). En este caso también aprovecharemos todos los poetas que vamos para charlar y dar nuestros puntos de vista sobre la poesía, y si os queréis apuntar y acompañarnos aún estáis a tiempo.

José Miguel Valverde, III Encuentro Poetas del Ahora (San Fernando, 2015)

Espero encontrarme con la mayoría de vosotros en los recitales y poder compartir palabras y poemas, amén de alguna cerveza para celebrar todo lo que ha cambiado mi vida en estos tres años y daros las gracias por acompañarme.

Cacaolat

No sé muy bien por qué, pero de repente dije:
“Estamos en este mundo sólo una vez”.
“Estamos aquí ahora”,
dijo Verónica, como si pensara que era importante recordarlo.
{Jostein Gaarder; La joven de las naranjas}

Te empecé a amar en un abrazo,
te conocí en un inesperado agradecimiento.
Y llegaste así, sin preverlo, sin buscarte:
en momentos y en un lugar que no habría imaginado.

Ahora el tiempo se dilata y tengo miedo
–en realidad lo tengo desde el primer abrazo–
miedo a no estar a tu altura, a no alcanzarte,
a no poder demostrarte cuánto te podré amar.

Es fácil confundir el miedo y las lágrimas
–porque también las hay cuando te pienso–
con dudas o dolor; pero, créeme he llorado por ello
y estas lágrimas no son similares a las primeras.
Ahora me recuerdan a lágrimas de luna: a belleza.

En esa palabra se puede resumir todo: bellesa.

Estar a tu lado es vivir dentro de una ilusión,
de un espectáculo de magia lleno de sorpresas
al que jamás pensé podrían invitarme.
Y allí me encontraba yo, boquiabierto, atónito,
tan inmerso en el deseo de cuidarte y mimarte,
tan inmerso en la felicidad de estar a tu lado
que no soy capaz de escribir, sólo lo hacía desde la tristeza.

En Tiempos de Allāh

Cuenta una leyenda, o quizás sea una realidad, que en el año 1487 de la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo cuando el imperio musulmán en al-Ándalus sólo se reducía al sureste de Andalucía, al Reino de Granada. Éste estaba bastante desarticulado, lejos quedaba ya el recuerdo de la cohesión y la grandeza de la época califal, ahora sólo eran la sombra de lo que en su día fue. Según esta leyenda en el distrito de Zalia, junto al río Guaro vivía un guerrero musulmán, un defensor de la fe islámica.

Este guerrero había pasado su vida protegiendo al oficial de Boabdil que debía mantener la paz y la fe en aquellas tierras. Antes de él, su padre había defendido a otros reyes de taifas, y así sucesivamente hasta la era del emirato independiente dónde su familia empezó a defender a los Omeyas, pero de aquello hace ya muchos años… Este guerrero a pesar de su condición siempre había gozado de una gran dotación económica que le permitía vivir tranquilamente, y pagar sus impuestos.

Siempre fue leal a la causa de defender a su protegido, hubiera dado la vida por él. Y de hecho en aquellos momentos estaba a punto de darla. Según la leyenda, fue en una tarde de aquel 1487 cuando él bajó al río a dar de beber a su caballo, su fiel corcel. Allí en el río pudo ver a unas cuantas mujeres con el velo descubierto. Quiso hacer como si no hubiera visto nada y no decírselo al oficial pues esa actuación, estar sin velo, conllevaba la muerte para la mujer y sintió pena por ellas. Miró a sus alrededores. No había nadie.

Segundos más tarde aquellas jovencitas empezaron a desnudarse para bañarse en el río para jugar con los peces y las corrientes de aquel agua tan cristalina. Él se bajó del caballo con suma suavidad, se alejó un poco para no asustarlas, y lo ató a una higuera que había cerca del río. Poco a poco entre la hierba se iba acercando a aquellas mujeres sin velo, ahora desnudas de cuerpo entero. Lo que estaban haciendo no tenía perdón de Alläh: desnudarse y bañarse a orillas del río lejos de la intimidad que da la soledad de la habitación. Pero si alguien lo descubriese tampoco tendría perdón para él.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo reconocer por el tono que sus voces no eran de mujeres sino de niñas, ¿pero qué hacían unas niñas allí? A pesar de haberse acercado seguía sin entender lo que decían, debía que acercarse más. Aquellas niñas deberían tener entre quince o diecisiete años. Motivado por la curiosidad se volvió descuidado y aquellas muchachas le descubrieron, asustadas corrieron fuera del agua tapándose como podían y gritando algo que no alcanzaba a entender. Sólo una seguía en el río sin moverse y sonriéndole. Aquella chica le había seducido con los ojos. Estaba paralizado, no podía dejar de mirarle a los ojos, quería hablar, decirle algo…

Pero su cuerpo no le respondía: estaba petrificado por la mirada de aquella chica que se mostraba ante sus ojos desnuda y era el cuerpo más hermoso que había visto en su vida, ni todas las mujeres del harén de Boabdil podrían equipararse a su belleza. Era más hermosa que todas las vírgenes que le esperaban en el paraíso. Era la lujuria, el deseo, el instinto animal que corría por sus venas. Esa muchacha a la que no entendía cuando hablaba y lo había dejado paralizado era todo lo que él deseaba. Y entre ellos sólo se interponían aquel pequeño río, la mirada de esa joven y de fondo las amigas de la chica ya vestidas gritando algo que él no entendía.

Su amor, su diosa, movió los labios y sus compañeras se fueron de allí, quedaron solos. Ella le hizo un leve gesto con la mano. Él entendió que le estaba invitando a acercarse. Cuando se dispuso a hacerlo ella le hizo otro gesto y lo detuvo, quería que se quitara la ropa, él lo entendió y lo hizo…

Ahora sí se acercaba decidido y ella lo esperaba. Ella se arrodilló en el agua y jugueteaba: la cogía en sus manos y se la rociaba desde su rostro hasta sus rodillas sin dejar de recorrer ni un rincón de su cuerpo. Él no podía soportarlo disfrutaba viéndola, gozaba imaginando, quería correr para acercarse más a ella… pero se paró en seco, y esta vez no era por la mirada de aquella deidad mundana. Si no el color de su piel y la falta de comprensión de sus palabras. En aquel momento lo entendió: aquella chica y sus amigas eran cristianas, y él había jurado a su rey y a Alläh que mataría a todos los cristianos que no abrazaran la ley coránica. Pero ¿qué hacer?

Ante sus ojos una belleza desnuda que jamás volvería a contemplar, una divinidad dispuesta a todo en aquel río. Se decidió, si para disfrutar que aquel premio debía dejar a un lado Alläh: lo haría. Sería perseguido por los que antes llamó sus hermanos, condenado por sus semejantes, y desterrado al infierno por su Dios. Pero era humano y le pudo la lujuria: no quería vírgenes en el cielo, quería diosas en la tierra, diosas como la que se mostraba ante él jugando con el agua y llamándolo.

Decidió dar el paso y meter el pie. El agua estaba helada pero nada podría detener su deseo. Una vez dentro su musa se levantó. Las gotas de agua sobre su rostro y su cuerpo le hacían brillar, sus cabellos castaños en la espalda, su tez blanca… la hacían perfecta. Y él con el pelo corto y oscuro, su cara imberbe, su torso fuerte, su piel oscurecida… Diferentes en todo pero un mismo deseo: el amor, la pasión desorbitada entre dos culturas: el sexo prohibido.

Por momentos las gélidas temperaturas del agua se tornaron en calor. Cuerpos unidos bajo las aguas, respiraciones contenidas, lascivia guardada a punto de salir, manos desesperadas por llegar al cuerpo del amante, y palabras confusas… Todo entra en juego y todo se desvanece con una mirada de lujuria saciada y el suspiro de los amantes.
Las aguas del río vuelven a su cauce, vuelven a cristalinizarse. Los amantes respiran sosegados, la pasión y el agua casi los ahoga. Ella vuelve a hablar, esta vez unas palabras que él logra entender y responder:

إذا أردت، سأرافقكَ في الهرب
(Si quieres huiré a tu lado)
كلاَّ، سأكون أنا الذي يتبعكَ
(No, seré yo quién te siga)

El nombre de él era قلب السلمية (Corazón de la paz). El de ella, Alba, como su nuevo amanecer. Y junto a ellos una nueva vida empezaba a nacer.

Empecé a vivir y a descubrir que lo bueno llegará, aunque sin duda hay que luchar. {Savia}